Esta canción de Blonde Redhead es el resumen y la culminación perfecta de lo que son: mineros de belleza en la tierra de la tristeza. 23 combina un ritmo imparable como el tiempo con capas y capas de guitarras melancólicas que parecen estar en otra dimensión y la voz a punto de romperse de Kazu Makino. Es sofisticada y decadente, pero hunde sus raíces en algo más profundo que la tierra y es como si realmente no hubiera nada más después… no se puede sentir encerrado en una armadura. Quizá no se pueda ni sentir vestido. Hay que estar desnudo, mojado, entre asfixiado y tiritante, quizá con alguna herida abierta, perdido entre la niebla, incompleto y abierto. Pero ah, in the darkness of my dreams
; los sentimientos son algo demasiado importante como para vulgarizarlos esparciéndolos por ahí. De ahí toda esta parafernalia críptica del arte, las contradicciones, pretender aceptar el tiempo saliéndose de él y demás. Es como si no hubiera suficiente verdad en la verdad, como si secretos importantísimos lo invadieran todo y fueran pompas de jabón siempre a punto de desaparecer. ¿Importa eso? ¿Esas nubes aceleradas, esos pianos cansados, ese aferrarse a la vida más allá de la razón? Rayos, sí.
2 comentarios Suscripción
Nada importa 2007-12-01
“como si no hubiera suficiente verdad en la verdad”.
Sí.
Tiene sentido,
Andrés 2007-12-02
Precioso lo que cuentas. Sí. Un abrazo. AM