28 días después

Fui a ver 28 días después (28 Days Later) con la idea de que era otra peli de zombis. Pues no.

Jim es un mensajero que lleva inconsciente varios días, tras un accidente de coche. Entonces se despierta y descubre que la ciudad está vacía. Aparentemente, porque resulta que, en el tiempo que ha estado inconsciente, un virus muy contagioso se ha extendido por toda Gran Bretaña, convirtiendo a la población en una especie de zombis, consumidos por la ira y la rabia.

La historia gira en torno a la supervivencia y las miserias humanas en un mundo post-apocalíptico y enrarecido. Sólo quedan restos y silencio. Bueno, están los infectados… que no son sólo zombis asesinos y estúpidos: son personas consumidas por la ira, que se han vuelto incapaces para hacer otra cosa que destruir y matar. Claro, son monstruos, pero monstruos posibles.

La película hace pensar, como cuando Selena le pregunta a Jim si ha pensado en que ya no va a escuchar ninguna canción nueva, ni va a leer ningún libro que no haya sido escrito ya. Pero sobre todo tiene fuerza emocional, sentimientos muy potentes. Esa soledad que ahoga, pesada y húmeda, que se te mete por todo el cuerpo, cuando Jim camina por las calles vacías, o cuando descubre a sus padres muertos. La pérdida y la confusión, cuando muere Frank. La rabia y la venganza. La tranquilidad y la tibia esperanza de la escena final. La sensación de que te echarías en el suelo y morirías si no fuera porque tienes alguien alrededor con quien compartir cosas… si bien las sociedades masivas nos vuelven desconfiados, seguimos necesitando personas alrededor, un pequeño grupo, donde nos apoyamos mutuamente. Y en el caso de la película no se paran a pensar en que las otras personas son vulgares, o que son demasiado diferentes, o chorradas así: simplemente se aceptan y se ayudan. Claro que cuando el grupo llega donde los militares, sale la basura que, sí, tenemos dentro. Sin embargo, no se cae en el maniqueísmo en ningún momento, y en cualquier caso vemos conductas humanas perfectamente comprensibles, nada de soy-malo-porque-sí.

Los personajes están bien construidos e interpretados: me han gustado todos los actores, de los que sólo conocía a Christopher Eccleston, por Jude, y a Brendan Gleeson, por Braveheart.

Los silencios y la música están muy bien equilibrados. Ésta aparece sólo cuando se la necesita, y ayuda a crear ambiente. Buceando por la banda sonora, hay canciones que destacan por sí mismas, como AM180 de Grandaddy (que ambienta la compra en el supermercado), In A Heartbeat de In The House o la bonita Season Song de Blue States que cierra la película.

En la realización técnica destaca que se ha grabado en formato digital, lo que ayuda a hacer la historia más verosímil (y a hundir en la miseria a quienes usamos cámaras digitales para hacer, básicamente, basura). Este formato aporta un grano grueso y algunos artefactos visuales que no molestan para nada. Total, si tienes historia y tanto la iluminación como los planos están bien hechos, ¿para qué quieres perfección fotográfica? (que, por otra parte, no encajaría en el espíritu de la película).

Es una película que me ha dejado mal en el buen sentido de la palabra, es decir, que me ha removido cosas dentro. No veo crítica ni moral, sólo personas en unas circunstancias, y me gusta eso de que me dejen pensar a mí.