A principios de Julio, Ernesto nos propuso a varios compañeros de la escuela hacer una revista electrónica en la que mostrar nuestros trabajos personales, es decir, ni profesionales ni académicos. La idea me pareció estupenda por ese alejamiento del concepto de revista-portafolio tan común en el mundillo.
El nombre de la revista es un homenaje a los disquetes de cinco pulgadas ya que éstos podían contener casi cualquier cosa, desde texto hasta juegos, dibujos, música… y la revista es eso, un contenedor de cualquier cosa relacionada con la creatividad, con el denominador común de las ganas de pasarlo bien y aprender.
El resultado de este primer número me parece interesante. Quizá en próximos números tengamos algo sobre el escaparatismo en los barrios dormitorio, colecciones de garabatos, guías de viajes reinventadas, análisis personales de la historia del arte… ¡quién sabe!
