Hay gente que cree que los grandes artistas hacen gala de su integridad no aceptando sino encargos a la altura de su mucho talento. Qué va. La integridad, cuando es real, impregna la vida entera. Rara vez se ve en los escaparates. Puede demostrarse incluso luciendo menos, renunciando a triunfar más, resignándose a trabajar en lo que sale. Es un precio que hay que pagar en ocasiones para no perder la libertad de mandar a los plastas a la mierda.
Javier Ortiz, El genio tenía genio
Un comentario Suscripción
Andrés 2007-11-24
Esto… tiene un nombre: se llama… humildad. Salu2,
AM