Alone in the 80s

He encontrado un concierto de My Bloody Valentine de 1992 que me recuerda lo apasionantes que pueden llegar a ser el ruido y la confusión. Feed me with your kiss. Como cuando era adolescente. Después he estado escuchando los nuevos temas de Kevin Shields (antiguo valentiniano sangriento) para la película Lost in Translation, y, arg, Ikebana es de esas canciones que me arrancan toda indolencia y me devuelven a mi infancia, a aquellos primeros años ochenta que recuerdo oscuros, torpes, apasionados y titilantes, como las vidrieras de Arantzazu, Azalberritan de Akauzazte… así veo lo bello, como algo incomprensible que me llena de amor, desconcierto, euforia y melancolía.

Por cierto, Lost in Translation es una película hermosa. No es extraño que una película sea hermosa con esa música y ese entorno: parece que con (la postal de) Japón sólo puede hacerse buena poesía. Pero hay que hacerla.


La poesía no es salirse de la vida y construir una mentira. La poesía es aceptar la vida, esforzarnos por ser bellos, de alguna forma. Belleza en un sentido amplio: una luz que sale de dentro. Y la necesito como el pan, como el aire.

Me gusta escuchar estas canciones que me duelen. Creo que la fuerza no es destrozar el mundo, sino saber encajar los golpes. Y no dejar de levantarte jamás. ¿Qué sentido tiene la vida sin sacrificio ni esperanza?

Carlos, 27 de Septiembre, 2005. Etiquetas: