
Ayer fui a ver Amélie por segunda vez, y la disfruté todavía más que la primera. Además, fue especial porque era el último día que la pasaban en el cine. Me gusta por la música, por los actores, por la historia, por la expresividad de todo, por combinar la tristeza y la alegría, por hacerte sentir una persona y no un número, por mostrar que los soñadores no tienen por qué suicidarse y estar tristes eternamente, por hacer llorar y hacer reír, por dar qué pensar. En DVD no será lo mismo.