
Un chico y una chica que están de viaje coinciden en un tren, empiezan a hablar… y siguen hablando toda la película. Creo que Antes del amanecer es la película con menos silencios que he visto nunca, pero los diálogos son naturales y detrás de todo están las ganas de comprender la vida y de vivirla intensamente. El enfoque es un tanto idealista, pero ¿quién no es idealista en sus veintes? y sin embargo son unos personajes interesantes, tan complejos como las personas de verdad, llenos de sueños y de frustraciones… también tiene una trama amorosa importante, que me resulta creíble (Ethan Hawke y Julie Delpy hacen buena pareja) y le da más profundidad a la historia, pero no es una película romántica al uso, donde la idea es que todo quede bien cerrado; aquí las cosas están en el aire. Es lo que tiene ser viajero y no turista, que simplemente vives, no tienes un destino claro ni grandes planes. El tono es bastante casual, relajado, con una emoción latente en todo momento; así recuerdo mis viajes, así que para mí la película tiene un atractivo extra. También me gusta la idea de que la vida no es ni larga ni corta, sino que está llena o vacía… por lo demás, ¡Viena tiene un montón de rincones bonitos! ★★★★
Nueve años después, Antes del anochecer continúa la historia de esta pareja, que se reencuentra en París. Es otra hora y algo de diálogo continuo, y es interesante porque ambos personajes han evolucionado, unos sueños y frustraciones han dado paso a otras… lo que más me gusta es que no se han convertido en adultos con hipotecas, que siguen siendo capaces de hablar abiertamente, sin miedo a parecer frágiles ni estúpidos, y así es como llegan a tocar temas universales que me llenan la cabeza de preguntas. El final queda abierto, como no podía ser de otra forma… por lo demás, ¡París tiene un montón de rincones bonitos! ★★★★