Creo que Theodor Adorno dijo que la gracia está en encontrar cosas nuevas en lo antiguo, no al revés. La vida es de los que hacen crecer las plantas, no de los que van por ahí arrancando flores.

En fin, todo esto viene a santo del arte de Audrey Kawasaki, que sí, tiene rasgos artnuvianos y mangakas, pero sobre todo tiene una relación tan intensa con las raíces de la carne y el espíritu humanos… quizá sea la siempre presente textura de la madera, quizá sean los ojos llenos de sueño y sueños, quizá la mezcla de delicadeza, inocencia, melancolía y un cierto y sutil peligro. Yo, que huyo de las galerías de arte por lo desconectadas de la vida que suelen estar, iría de cabeza a ver y a comprar la obra de Audrey Kawasaki, porque su trabajo sí que es para estar horas mirándolo. Su trabajo huele a vida, a posibilidades. Un artista debe ser eso: ¡un jardinero del espíritu!
6 comentarios
Javier 2007-03-21
Esa es tuya o de Adorno? (joder, qué verdad!!)
Carlos 2007-03-21
Es mía, no creo que Adorno pudiera llegar a ser tan cursi
Javier 2007-03-21
Pues felicidades. Será todo lo cursi que quieras, pero anda que no es verdad
Carlos 2007-03-21
Las verdades
¡Gracias! La verdad es que las plantas son una inspiración para todo, porque crecen en cualquier sitio, se adaptan a todo y sí, puedes destruir un puñado de ejemplares, pero ¿una especie? es muy difícil. ¡La verdad es que las plantas son una secta poderosa! (y ya me gustaría lograr un diseño que se pareciera remotamente a ellas)
duelenson cursispepita patata frita 2007-03-22
qué sutil es la audrey! te he copiado el post.. me ha encantado!

Carlos 2007-03-23
Encantado de ser útil, Pepita