Nota: Esto es un destripe en toda regla. Quiero decir que se revelan partes de la película, así que si no la has visto no sigas leyendo. La peli es buena, así que mejor consigue una copia y disfruta.
Casablanca me ha gustado desde la primera vez que la vi, sobre todo por los geniales diálogos de Rick y Renault, además de por la trama tan interesante que tiene y la profundidad que le dan todos esos secundarios tan entrañables. Si bien tiene sus fallos, como esa artificiosidad que cita Quim Casas, es tan sugerente y tan entretenida que los fallos se pasan por alto. Además de los diálogos, lo bien contada que está la película y el excelente trabajo de los secundarios, hay que reseñar el carisma de los actores protagonistas: Rick, Renault, Ilsa o Laszlo no podrían haber sido interpretados por nadie más, y sólo con sus interpretaciones ya levantan la película. Lo que más me gusta de estos personajes es que no caen en el histrionismo ni llegan a ser sosos: están en un punto perfecto, y juntando tanto talento en una película se consigue una sensación de plenitud que pocas veces he visto.
El predominio de escenarios interiores y nocturnos produce la misma sensación que el uso del blanco y negro: Casablanca es una especie de prisión, un lugar insano donde casi nadie está por voluntad propia. Con la luz de los interiores se crea una atmósfera densa, pesada. En muchos casos se crean sombras en las caras de los actores, lo que da la sensación de un pasado oscuro, de disputas interiores… una excepción es Ilsa, con una luz difusa y sin apenas sombras que la presenta como una persona inocente y pura.
Mi escena preferida es, desde luego, la final, cuando Rick y Renault se pierden en la niebla, haciendo planes para el futuro. También está bien cuando Rick dispara a Strasser; y, aunque es un tanto absurdo que Strasser y Renault se presenten ellos solos para detener a Laszlo, qué demonios, ¡es una película! cuando nos ponemos delante de una obra de ficción, sea un libro o una película, hay que suspender el juicio crítico para poder disfrutar. A no ser que la película o el libro sean horribles, que no es el caso.
Se hace un uso muy correcto de la música, con sobriedad y buen gusto. El tema As Times Go By no es sólo la esencia de la banda sonora, sino que tiene protagonismo en la historia: es la canción de Rick e Ilsa en París, con todo lo que eso conlleva. Escucharla les supone a ambos enfrentarse al dolor de la separación, que pesa más por los buenos recuerdos.
Los diálogos son geniales en ciertos puntos, casi siempre gracias al cinismo de Rick o las gracias de Renault. Por ejemplo, cuando el marido búlgaro le dice a Renault que estará en la prefectura a las seis de la mañana, éste contesta muy seriamente: ¡Y yo a las diez!
. También es muy divertido cuando Strasser le pregunta a Rick sobre su nacionalidad y éste le contesta: Soy borracho
. La película está cargada de estos golpes, y son muy importantes para enriquecer a los personajes: así se ve, por ejemplo, que ni Rick es un amargado ni Renault un mero funcionario gris.
La película defiende, un tanto ingenuamente pero con efectividad, valores como el sentido del deber, la rebelión contra la injusticia, la búsqueda de la libertad, la renuncia, la amistad… aún así, no es muy idealista que digamos que Renault endose el asesinato de Strasser a cualquier sospechoso de por ahí, pero sería peor para la historia que Rick se quedara en Casablanca languideciendo en una prisión.
Casablanca es de esas películas que hay que ver, no sólo porque lo diga Garci sino porque pocas veces puede contemplarse tal pureza de elementos, tan buenos actores y una historia tan bien contada. Seguro que todos hemos visto historias parecidas, pero como casi todas las cosas es más una cuestión de forma que de fondo – ¿de qué sirve un buen argumento con malos actores y peor director? pues eso. Hay que ver Casablanca.