Cierra Videópolis

Logotipo de Videópolis, videoclub de Irún

Videópolis es el mejor videoclub de Irun y alrededores, que yo sepa. O al menos, es diferente, porque está atendido por alguien que sabe de cine y se atreve a tener buenas películas sin importar si son antiguas, de países extraños o han tenido poca exposición pública. Allí encontré Casablanca en 2002, cuando en el resto de los videoclubes que visité me miraban con cara rara por preguntar por películas viejas; y allí he encontrado un montón de clásicos y pequeñas joyas, como Dolls (tan emocionante como ver la película fue el camino de ida y vuelta al videoclub) y El nombre de la Rosa, por decir dos de tantas.

Esta mañana he ido alquilar (la hermosa) 2046 y me he encontrado con el videoclub prácticamente desnudo. Liquidación por cierre… me alegro de haber aparecido justo el último día, y de haber aumentado mi videoteca con unas cuantas (espero) buenas viejas cintas VHS, pero me ha dado bastante pena que uno de los lugares que, culturalmente, más merecían la pena de esta ciudad desaparezca. La culpa no es ni de la piratería ni de la falta de clientes, que tengo entendido eran fieles y suficientes, sino de problemas de salud. ¡Ojalá desaparezcan! Y que perdure esa pasión por las cosas bien hechas que destilaba Videópolis.

¡Salud y buenas historias!

2 comentarios

  1. Tremolina 2006-05-01

    ha sido una putada que cierre Videopolis. yo me he cogido las dos películas que tenía de Lukas Moodisson: Fucking Amal y Together. Y también otras dos de esa chica que tanto te (nos) gusta; Natalie Portman: Closer y Algo en Común.

  2. Carlos 2006-05-02

    Mmm, me has recordado que llevo queriendo ver Fucking Amal desde hace tiempo… y también debo ver esas películas de la señorita Portman :)

    Mi botín (¡parecemos piratas!): la única que tengo vista, La vida soñada de los ángeles, es un poco como frotarme las heridas con papel de lija, pero a veces apetece… dos de Kubrick, Lolita y Barry Lindon, una de Abbas Kiarostami a ver qué tal (El viento nos llevará), La belleza de las cosas (que escogí por el título y por la portada, exclusivamente) y, para despejarme de tanto drama, Balas sobre Broadway, de Woody Allen. Ahora, a ver de dónde saco tiempo para ver tantas películas…