
Videópolis es el mejor videoclub de Irun y alrededores, que yo sepa. O al menos, es diferente, porque está atendido por alguien que sabe de cine y se atreve a tener buenas películas sin importar si son antiguas, de países extraños o han tenido poca exposición pública. Allí encontré Casablanca en 2002, cuando en el resto de los videoclubes que visité me miraban con cara rara por preguntar por películas viejas; y allí he encontrado un montón de clásicos y pequeñas joyas, como Dolls (tan emocionante como ver la película fue el camino de ida y vuelta al videoclub) y El nombre de la Rosa, por decir dos de tantas.
Esta mañana he ido alquilar (la hermosa) 2046 y me he encontrado con el videoclub prácticamente desnudo. Liquidación por cierre… me alegro de haber aparecido justo el último día, y de haber aumentado mi videoteca con unas cuantas (espero) buenas viejas cintas VHS, pero me ha dado bastante pena que uno de los lugares que, culturalmente, más merecían la pena de esta ciudad desaparezca. La culpa no es ni de la piratería ni de la falta de clientes, que tengo entendido eran fieles y suficientes, sino de problemas de salud. ¡Ojalá desaparezcan! Y que perdure esa pasión por las cosas bien hechas que destilaba Videópolis.
¡Salud y buenas historias!