Contar el final

A mí me da igual que me cuenten el final de las películas o de los libros, porque cuando una historia es buena me gusta recorrerla un montón de veces, y siempre parece nueva, y siempre parece que puede pasar algo distinto. Una buena historia es un hervidero de posibilidades escondidas, es sugerencia, es otra forma de vida.