(15:32)
Yo creía que era un desarraigado, pero qué va. Soy un desagradecido, ¡adoro mi tierra! Ahora entiendo a los nacionalistas y a los internacionalistas: unos aman su tierra sobre todas las cosas, y otros querrían sentirse en todos los sitios como en su casa. Son dos posturas muy humanas. Estoy algo nervioso por el viaje… es normal si no viajas mucho, ¿no? ya han encendido el motor del tren. Quizá estoy nervioso porque algunas cosas de Madrid me entristecen… bueno, ¡que pierdo el tren!
(15:50)
El vagón está medio lleno y hay unas chicas nórdicas, una familia colombiana, un matrimonio mexicano, ecuatorianos, dos señoras francesas y un hombre que… mmm… parece paisano. Me gusta esta variedad, es como si el mundo fuera más pequeño.
(16:40)
Ahora el vagón va lleno del todo. Las chicas del Norte se bajaron, pero han subido dos que parecen inglesas. Una sonríe mucho y la otra es preciosa, sobre todo cuando está dormida. Adoro a esas chicas que están guapas cuando van dormidas en el tren, en calcetines.
(Por Burgos)
Qué llano es todo. Mares de campos verdes.
(Después de Burgos)
Lo bonito del inglés o del francés es que los insultos no parecen insultos, no suenan como joder, hostia, coño. Fuck suena fuertecillo, pero joder es mucho peor. Me gustaría conocer a una japofrancesa porque nunca podría decir joder, como mucho diría jo-degg.
(Llegando a Madrid)
Madrid es una mancha de lucecitas bajo el crepúsculo.