Crear, ahora

La música está muerta desde los sesenta / setenta / ochenta, Ya no se inventa nada, Somos unos niñatos decadentes que viven de mezclar las sobras de nuestros padres… he oído bastantes veces cosas de estas, e incluso yo también las he dicho alguna vez. Pero no. La música no está muerta ni en decadencia.

Es genial que en otras épocas haya habido personas creativas, valientes y divertidas que hayan encontrado soluciones a sus problemas. Pero nosotros tenemos nuestros propios problemas y sólo podemos resolverlos nosotros. Nuestros antepasados nos pueden inspirar, pero jamás podrán hacer nuestro trabajo por nosotros; eso fue lo que intentaron los neoclasicistas y los eclécticos, y se sintieron vacíos (al menos, yo veo vacío en el espíritu de sus obras.) El final de la historia está muy lejos aún… ¡y sería tan estúpido arrinconar el ahora porque alguien dice que ya está todo hecho! De hecho, ahora mismo vivimos una época muy interesante: hay artistas a borbotones y lo que puede parecer puro caos es, en realidad, la vida. ¡Un bicho nervioso y crujiente! ¿Y quién quiere discutir sobre comida cuando puede comer?

Yo quiero hacer cosas ahora, y las hago porque si las reprimiera algo de mí moriría dentro. Quizá mis canciones sean de vergüenza ajena y mis dibujos sean basura naif, pero necesito ese espacio en el que yo soy yo realmente, sin mediación de nadie más. Me siento mejor sacando cosas de dentro que dejándolas pudrirse. El arte no es una competición deportiva sino una necesidad humana: por eso los malnutridos hombres de las cavernas pintaban, y por eso mientras haya un ser humano en el Universo hará algo para expresar su perplejidad por estar vivo y porque las cosas sean como son.

Por otra parte, me parece una cutrez decir que vivimos en la época posmoderna. Qué vagancia intelectual, por dios. ¿Qué tal la época M, como comenta Powazek? Hacemos (y queremos hacer) muchas cosas al mismo tiempo (multitarea), no tenemos pudor en mezclarlo todo y nos encanta documentar (mediar, traducir a medios) nuestra vida. Vale, no todos somos fantásticos, pero en general creo que merecemos un nombre propio más allá del post-esto y el post-lo-otro. ¿Cuál? Mmm…