Dolls

Sawako © 2002 Office Kitano

Esta película es hermosa. Y amarga. Cuando acabas de verla te quedas destrozado. Pero si sólo pensáramos en los riesgos del desamor nadie se enamoraría, ¿verdad?

La historia duele. Porque no va de la belleza, sino del fracaso y la fatalidad. En todas las películas épicas hay héroes que mueren de forma hermosa, y de esa forma consiguen su consagración, o su redención. Aquí no. Un error destroza la vida, sin reconciliación posible, y la muerte no es ningún alivio. Aquí el amor ha dejado de ser un par de alas, volviéndose dolor, silencio, oscuridad, una atadura. Lo peor es que Kitano nos muestra que no ha sido siempre así, y se siente la pérdida, y duele mucho más.

La película es tan primaria que me sentí como un niño viéndola. Los diálogos no tienen ninguna importancia. El silencio hace que hablen los paisajes, los gestos; la música me atraviesa. Quizá la película es tan pausada porque, una vez han fracasado, los personajes principales están detenidos en el tiempo; como si esto fuera un videojuego y sólo tuviéramos una vida.