Hoy he vuelto a ver Don Juan de Marco, otra película maja en la que sale Johnny Depp, y van muchas ya. Por cierto, ¿qué tal habría quedado en lugar de Leonardo DiCaprio en Gangs of New York? But I digress. Esta película es un pequeño clásico. Muestra que los soñadores no son unos peleles que no se enteran de nada, sino personas que se oponen a la vulgaridad y la mierda cotidianas mediante esos dones divinos que enriquecen la vida: la imaginación, la creatividad. Se apuesta por la vida como búsqueda de la belleza y de valores nobles, no como mera supervivencia. Todo eso que a veces se llama romanticismo, aunque yo prefiero llamarlo plenitud: cuando tu mirada es rica y limpia, cuando la vida y los sueños se mezclan.
Otra idea es que la inocencia, la limpieza de espíritu, es algo que se conquista, no algo que se pierde irremediablemente al final de la infancia. Así, la película resulta sencilla y el humor que despliega es limpio, bastante sutil. El drama está ahí, pero se le quita hierro. Que siempre es mejor.
También es un maravilloso alegato a favor de la multiplicidad de la belleza, de su diversa naturaleza; cosa con la que siempre he estado de acuerdo, porque cómo ganan en directo las chicas que huelen y hablan bien.
En cuanto a Kill Bill, me animé a verla después de que Antonio Gasset, ese señor avinagrado tan majo de La 2, dijera que le había dado asco. La primera parte no es ninguna maravilla, y a mí más que asquear me aburrió. Hay una búsqueda exagerada de la rotundidad visual (una constante del cine moderno que ya cansa) y una historia bastante espesa. Especialmente espesos son los diálogos, de los peores que he visto en películas de Tarantino (y las he visto todas). La historia me pareció una gilipollez, pero me quedé con ganas de ver la segunda parte, a ver cómo terminaba el despropósito.
Ésta mejora porque se explica bien la historia, y los rivales del personaje de Uma Thurman son más interesantes, más poderosos, más complejos (pero sin pasarse). El final es bastante bonito y hace que merezca la pena tragarse la primera parte. No, no hay spoilers.
La clave de qué es Tarantino está en las escenas de La Novia con Pai Mei. Ahí se ve que Tarantino es un friki de videoclub que, sí, hace películas majas, pero no es ese autor que intentan vender por ahí. No sé, cuando piensas en autores piensas en Von Trier y esas personas que se toman en serio a sí mismas. ¡Tarantino es ese pirado que se ríe de todo, y por eso le queremos!