El Bosque, Señales…

No me gusta comentar películas recientes porque está bien que pasen la prueba del tiempo: si te olvidas de ellas, es que no son para tanto. Pero haré una excepción, y así comento de paso otras películas del mismo director, M. Night Shyamalan. A este hombre le gusta montar atmósferas de misterio en entornos cotidianos, y sus películas siempre tienen una sorpresa al final. Lo más característico es que los personajes terminan superando sus dudas y sus miedos. El director hace una introspección con toda la profundidad que permite una película comercial, y trata de sugerir preguntas.

En El Protegido se analizaba la esencia del héroe en un contexto cercano, desmitificado; en El Sexto Sentido, el sufrimiento imborrable, que es la esencia de las historias de fantasmas. En Señales, lo importante es la superación de las dudas tumefactas, los miedos que pulverizan la existencia. Finalmente, la película que vi el otro día, El Bosque, trata de la búsqueda de la inocencia y su relación con el miedo; pero, sobre todo, de la superación del miedo por amor/necesidad. Como todas las películas de Shyamalan, tiene un final esperanzador, que no necesariamente feliz.

Y ya le vale. Aunque sus trabajos son de una factura técnica impecable (buena fotografía, buenos actores, uso inteligente de la banda sonora) y resultan entretenidos, a ratos incluso evocadores (la escena en la que la chica vence al miedo en el bosque está genial), les sigue fallando algo que les impide ser perfectos. Son como pasteles a los que les falta azúcar, y me da pena porque El Bosque me ha gustado, y es bastante superior a lo que suele verse en los multicines. Quizá es que le pido demasiado a Shyamalan…

Algo a su favor es que ha provocado un pequeño debate intelectual en mi grupo (que no es muy dado a la filosofía); después de ver la película, surgió una discusión sobre la libertad y las relaciones de poder. No está mal.

Carlos, 27 de Septiembre, 2004. Etiquetas: