El concierto al que iría ahora mismo…

…sería este: Bright Eyes + Tilly and the Wall + Coco Rosie. Qué pena que Washington y enero estén tan lejos. En realidad quiero hablar de Bright Eyes y del nuevo disco de Coco Rosie. También de Joanna Newsom, Colleen y toda esa gente que hace música tan sugerente.

Joanna Newsom © 2004 Joanna Newsom

Joanna Newsom hace música campestre, intimista, clara y tranquila. Su disco The Milk-Eyed Mender tiene la virtud de ser bueno de principio a fin, como un bizcocho hecho con cariño y sin prisas. Bueno, más bien un pastel de semillas fresco, yummm. Eso sí, como no te gusten las semillas (su voz), no hay nada que hacer. Porque tiene una voz muy peculiar…

Coco Rosie son ese pastel que sabe raro y me gusta. El disco nuevo, Noah’s Ark, tiene momentos muy buenos (el propio Noah’s Ark, K-Hole) y añade voces masculinas, que quedan geniales en Brazilian Sun. Me ha impactado menos que La maison de mon rêve (2004), pero en sí mismo es un buen disco, etéreo y carnal, perfecto para la medianoche.

Respecto al trabajo de Colleen, The Golden Morning Breaks, es un buen disco ambiental, en el buen sentido de la palabra: es fácil que tu habitación se vea, se sienta distinta mientras escuchas estas canciones. Tiene la virtud de sonar cercano y lejano al mismo tiempo, de una intimidad añeja.

Bright Eyes. Me he pasado el verano escuchando canciones mezcladas de Fevers and Mirrors (2000), Lifted or the story is in the soil, keep your ear to the ground (2002) y I’m wide awake, it’s morning (2005). Son discos recomendables, si te gusta la música acústica de raigambre rural. Personalmente, me gustan la energía y la claridad sobrias y cuasi enfermizas de la música y la voz de Conor Oberst… ¡de Nebraska tenía que ser! Esa tierra que me imagino áspera, recia, fortalecedora.

Por último, acabo de escuchar el último disco de Broadcast, Tender Buttons, y me gusta un montón esa combinación de voz sesentera (me recuerda a Margo Guryan) con ruidos de menos de 8 bits. He leído que no es el mejor disco de Broadcast, así que me froto las manos pensando en los anteriores. ¡Da gusto comprobar que aún queda mucha música buena por escuchar!