Soñé que era un cordero y un tigre me acosaba.
Traté de satisfacerle y sólo obtuve zarpazos.
Un día, cuando ya era viejo y no me quedaba nada, me comió.
En otra reencarnación era un perro y un lobo me contaba historias de miedo.
Fuimos al monte para que me enseñara a defenderme.
Su manada me sacó hasta el último gramo de carne.
Finalmente, era un gorrión y unas palomas me mareaban con su arrullo.
Salí volando, ligero, casi invisible.
Encontré comida fuera de las plazas.