Dovi-Kun me ha comentado la existencia de un movimiento a favor del arte honesto y de las cosas que merecen la pena
, el Hartismo, que está emparentado con el anglosajón Stuckism. Las tesis que he defendido aquí, cuando escribía y eso, tienen bastante en común con las de estos movimientos, así que recomiendo leer sus textos, aunque sólo sea por lo divertidos que son a ratos.
11 comentarios
iago 13 de Mayo
Todavía no he realizado un recorrido completo y concienzudo por la web como para hablar con conocimiento, pero tras un primer paseo por la misma, me queda una sensación áspera. Lo primero, es que el lema es un poco ligero de cascos “El arte de todos”. Lo segundo es que el manifiesto me resulta excesivo y difuso. Su propuesta de rotura parece mear un poco fuera del tiesto y por momentos parece convertise en una apología del relativisto, como si la cuestión fuese cambiar lo conceptual por lo kitch.
No sé, como un magrittista feroz que soy, el conceptualismo tiene un gran lugar que ocupar en el arte presente y futuro. Rechazar el conceptualismo es como rechazar la Modernidad, estamo en ella y no la podemos negar. Si no nos gusta, debemos trabajarla y mejorarla, su negación es triste y peligrosa. Podemos caer en tonterías como ese rollo moderno de olvidarnos de que la antítesis de vida y muerte se realiza en el tiempo, no en la muerte, menos en el nacimiento.
iago 13 de Mayo
Quiero aclarar que al hablar de excesivo y difuso me refiero a que el manifiesto es demasiado extenso porque toca temas que no sé que cojones tienen que pintar en relación con el Arte (como lo de quienes pagan los impuestos) que hacen que su manifiesto, por mucho que expecifiquen su origen y que los tachan de minoría, sepa a lo que opinamos 4 colegas tomándonos unas Coca-colas. Los manifiestos de las Vanguardias eran chachis, universales, como si el mundo se acabase en la punta de la pluma que lo redactaba, el manifiesto hartista resulta kitsch (a lo mejor le faltan plumas al hartismo).
Y luego, puntos como el 6 son tristes:
Se podría resumir en un “Los hartistas somos artesanos, no artistas” y entonces se le añadiría una muletilla satírica: “y las vanguardias nos hacen pipi encima”. Primeramente, lo que todo el mundo tiene ideas, es una estupidez, ya que las ideas no son buenas en-si-mismas (ellos mismo lo señalan) con lo que el asunto es tener buenas ideas. Y luego eso de que la idea es un pretexto para llegar a la obra podría tener sentido si fuese un “la idea es el pretexto de la obra”, si no, se están cargando toda expresión artística que no de como resultado un objeto “no-reproducible”, lo cual es una chorrada en los tiempos que corren.
No sé, es interesante la propuesta, pero creo que le sobra ímpetu y descaro; como que tienen demasiado claro quién es el enemigo y, por tanto, todo parece ser construido “a la contra” sin un fundamento propio. Le dedicaré más tiempo en otro momento, pero de prinipio… me sigue sabiendo áspero ;)
Como dice Magritte -ese pintor que se negaba a tener estudio y pasaba de visitar los museos-: Una vez que he decidido qué es lo que quiero pintar, lo que más me apetece es irme al bar a jugar al dominó.
Carlos Rioja 14 de Mayo
Entiendo que lo básico del Hartismo es reivindicar el criterio propio y el sentido común a la hora de afrontar la cosa artística y, añado yo, por extensión toda la cosa política y social. Lo explican mejor en un artículo que publicaron en El Progreso de Lugo, y el texto de Daniel Pérez Diez años dominados por la burbuja conceptual me parece mejor hilado que el manifiesto, que sí que es cierto que es mejorable, pero oye, es un punto de partida; y el que no sea tan definitivo como los manifiestos de las vanguardias, ¿no te parece que es un reconocimiento implícito de la época en la que vivimos, de que ya no podemos ser tan ingenuos? En cualquier caso, creo que siempre es mejor leer/observar las obras que los manifiestos de intenciones, y aunque sí que hay textos más combativos también hay declaraciones de amor por ese arte que inspira y mueve cosas dentro… más arriba del estómago.
No tiene por qué ser necesariamente artesanos contra artistas; y recuerda que fueron precisamente los “artistas” los divos, los que quisieron diferenciarse de los trabajadores humildes y honestos al inicio del Renacimiento italiano. ¿Hacía falta diferenciarse por algo más que por la calidad de trabajo individual? Supongo que sí, si entran en juego cuestiones de ego y de ganar mucho dinero. Mucho dinero que pagan los ricos (nada que objetar) o bien las instituciones públicas, las cuales, si son democráticas, sí que deben rendir cuentas del gasto de un dinero que, a fin de cuentas, no es suyo. Cuando el arte (¿y la vida?) ha dejado de ser algo “natural” y común para convertirse en mercadeo y, actual y generalmente, estafa impune, hay que denunciarlo. Y no forzosamente para volver a formas antiguas, sino para ayudar a distinguir lo valioso de lo prescindible. En el fondo se trata de favorecer a los artistas honestos frente a los “vendepeines”.
Por cierto, me identifico con lo que cuenta Magritte :D
iago 15 de Mayo
Lo primero, tal vez de ahí el resto de las pegas, es que no comparto la reivindicación del criterio propio sin más. Puede que sea una cuestión del mundo que cada uno mama, que no es lo mismo leer a Danto o a Warhol desde una postura filosófica que desde una postura “artística”, desde lo teórico -que es el campo en el que ambos trabajan a mi modo de ver- o desde lo práctico. Esa impresión me da también el texto sobre la “burbuja conceptual”, de modo que aquí una primera frontera a la que los propios hartistas deberían dar una respuesta, ¿entienden el valor teórico del arte? Pueden considerarlo como una patraña, pero la teoría, es la teoría. Las matemáticas no pueden explicar la formación de un músculo ni porqué no hay círculos en la naturaleza pero puede mandar un hombre a la luna -no sé yo si traerlo de vuelta, pero vamos, mandarlo se puede-. Del mismo modo, todos tenemos derecho a tener un criterio propio, pero ese criterio nunca es esterno, luego, es histórico, luego puede ser analizado, luego no es nunca realmente propio, luego el criterio necesita de una formación/educación/desarrollo; otra cosa es que el criterio pueda ser expresado con una función, pero ya es llevar la discusión a otro ámbito. Resumiendo, todos tenemos derecho a formarnos nuestro propio criterio, lo cual implica que no se puede encontrar un criterio en medio del campo o en las paredes de un museo muy importante.
Es en este sentido donde encuentro las principales pegas al manifiesto, pues parece más escrito para justificar una actividad ante el espectador que una actitud en el hartista, que pienso que es el objetivo de un manifiesto. Entiendo que el “encuentro” entre el espectador y la cosa artística no puede estar mediado por nadie más que la “experiencia” (la cual incluye la formación del gusto) y un manifiesto con tantos prejuicios como este, lleno de explicaciones excesivas, se entromete en ello. Es decir, que me parece que es un manifiesto que sólo puede ser leído por “artistas” porque, de lo contrario, puede romper la “magia” -la razón por la que las vanguardias se cuidaban de explicar las cosas de un modo evidente-.
Carlos Rioja 15 de Mayo
Si tienes razón, Iago, esto no es un manifiesto al estilo de los de las vanguardias ni creo que trate de encabezar el surgimiento de una nueva estética. Yo no lo he entendido así en ningún momento. Es simplemente una crítica a ciertos sectores del arte contemporáneo que, curiosamente, suelen ser los que tiran de corta-pega para justificar sus “posiciones” intelectuales. No creo que nadie con un mínimo de cabeza desprecie el valor teórico del arte, porque precisamente para poder distinguir, para poder tener ese criterio que, sí, es histórico y necesario, hay que pensar y ser capaz de articular un discurso propio (al menos, sentido como tal; como nos pongamos a discutir sobre qué es el “yo” no terminamos). Pero ya te digo que no entiendo esto del Hartismo como una nueva corriente sino como un “depurante” para perder el miedo a los estafadores. Los artistas conceptuales serios no deberían tener ningún miedo a este tipo de iniciativas. Uff, eso suena como cuando se defiende políticas fascistas con frases del tipo :/
iago 15 de Mayo
¡Que le quieres! Soy un soñador que sigue esperando nuevas estéticas, revoluciones intelectuales, la llegada de un nuevo Mesías y cosas otras cosas divertidas :D
A fin de cuentas, las vanguardias también comenzaron como una crítica al arte establecido. Que algunos pecasen de ingenuos como señalas tú (los futuristas y su negación a toda imitación, por ejemplo) no quita que otros desarrollasen grandes ideas que dieron lugar no sólo a “posibles” nuevas estéticas sino también a grandes obras. ¿Por qué mirar hacia los límites y no hacia el infinito (y más allá que diría Buzz)? Yo entiendo que surja como una crítica a la “mierda” que se envasa en nuestro días, pero si uno no se lo juega de verdad, los otros pueden decir aquello de “ladran, luego cabalgamos”. Es en ese sentido que soy tan “negativo”; esperaba más al conocer la propuesta y me ha decepcionado… me ha pasado como con esas películas que todos ponen por las nubes y luego te decepcionan el doble de lo que podrían haberte decepcionado. Y no estoy diciendo que me hayas vendido tú nada, ¡cuidado!, las ilusiones me las hice yo solito :D
Lo que más preocupante, y que es algo que a mi si me harta personalmente, es lo que señalas al final. El miedo que me da cuando pienso en legitimar a la turba. Yo confío muy mucho en la humanidad y en cada uno de los hombres por separado, pero las decepciones van en grupo. Ante una posible rebelión de las masas, yo ya tiendo a preferir conservar la aristocracia en su lugar :/
Como daño colateral de esta charla, me he propuesto a recuperar mis manifiestos favoritos y plantearme el mío propio (just for fun). Ya tendrás noticias ;)
Carlos Rioja 18 de Mayo
Estoy de acuerdo contigo, iago, y yo también debo hacerme un manifiesto :) ¡Espero leer pronto el tuyo!
Fer 4 de Junio
El problema de los hartistas es que cuando rascas un poco ves que son cuatro amigos molestos porque no les hacen caso a sus cuadritos dentro del mundo del arte. Aquí les dan cera pero bien:
http://sobreartecontemporaneo.blogspot.com/2009/02/el-arte-contemporaneo-no-es-un-fraude.html
Carlos Rioja 4 de Junio
El texto y los comentarios empiezan bien, pero entre trolls y desvaríos no se llega a ninguna parte… y no encuentro argumentos concluyentes contra del Hartismo. De hecho, por sus intervenciones me parece más comedido y razonable Anxova (hartista) que el propio dueño del blog. Esperaba una crítica algo más sustanciosa…
Rubén 21 de Junio
Hola a todos. He encontrado este blog y no puedo dejar de puntualizar una cosa: el “comedido y razonable” Anxova (Anxo Varela) acabó tan harto de que se le discutiera su pseudomovimiento que acabó llamándome “payaso” y “baboso”, en mi blog y en el suyo. Me gusta recordarlo porque claro, en Internet uno puede caer por casualidad en una página como ésta, no enterarse bien de qué pasó y acabar pensando que el que insultaba era más “comedido y razonable que el dueño del blog”, que nunca insultó a nadie. Ese grupito, además de conservador estéticamente (cosa muy respetable), es totalmente incapaz para encajar críticas (da gual si éstas son más o menos irónicas, más o menos serias), y lo más grave: son unos faltosos(otros miembros hartistas que se despacharon a gusto utilizaron: “mamón”, “cabrón”, “rata”… puros insultos todos dirigidos a mi persona cuando se quedaron sin argumentos). Por no hablar del tema censura. En fin, nada más. Sí, es mi versión, pero tengo derecho a darla, ¿verdad?
Carlos: he escrito cosas bastante más matizadas que ese post mencionado por Fer, textos en los que a veces se critica el hartismo, aunque la mayor parte de las veces se habla de arte en general: http://sobreartecontemporaneo.blogspot.com/
Gracias, enhorabuena por el blog y un saludo.
Carlos Rioja 6 de Julio
Hola Rubén. Gracias por tu comentario y, de verdad, que no tengo ganas de meterme en vuestra disputa. Simplemente he comentado lo que me parecen el artículo y los comentarios que enlazó Fer. Seguramente tendrás cosas más matizadas, pero hay que tener tiempo y ganas para ponerse a leer un blog entero… y yo estoy un poco cansado de disputas artístico-personales. Ya he comentado que el hartismo me parece que tiene utilidad como revulsivo y si alguien quiere verlo como un movimiento artístico, para después llamarlo pseudomovimiento, pues adelante, pero yo tengo claro que, como el dadaísmo, es un purgante, no comida, con su utilidad para casos concretos. Saludos.