El hundimiento

Tenía ganas de ver una película pesada, para compensar tanta chuchería cinemática, así que El hundimiento me ha venido perfectamente. Trata de los últimos días de Hitler y la Alemania nazi, lo que de por sí ya es interesante: la decadencia terminal es un gran espectáculo. Pero es que la decadencia nazi tiene ese toque de enfermedad y fatalismo de las grandes utopías que fracasan estrepitosamente, quizá por eso nos gusta tanto. Tampoco olvidemos que los nazis sólo llevaban a sus últimas consecuencias ese ímpetu moderno de convertir a las personas también en objetos, una de las más frecuentes tendencias de la Revolución Industrial.

La película es larga e intensa. Los paisajes grises del Berlín destrozado, esa mezcla de incredulidad y horror por el fin del régimen nazi… me ha gustado especialmente que no se demoniza a las personas. Creo que es Eva Braun la que dice que Adolf es muy educado en la intimidad… me recuerda a unos cortos en los que varios dictadores hablaban de sus vidas. Me parecieron personas muy tristes. Haríamos bien en comprender qué lleva a alguien a convertirse en Franco o Stalin; como le he oído a alguien, en un mundo perfecto Hitler habría sido feliz como pintor. Porque Hitler no es el diablo, sino una posibilidad del ser humano. Eso es lo que da más miedo.

Carlos, 31 de Marzo, 2005. Etiquetas: