El nombre de la rosa

Ya sé que El nombre de la rosa es un libro muy bueno, que leeré a su debido tiempo, pero vi la película ahí en la estantería del videoclub y… por cierto, es una lástima que un peliculón así esté descatalogado. A ver si se animan los de Manga Films y hacen una edición en DVD

Bien, la historia comienza con la llegada de Fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery) junto con su novicio Adso (Christian Slater, que cuenta la historia) a una abadía del norte de Italia, en el siglo XIV. Su viaje a la abadía se debe a un debate que van a tener varios representantes de su orden, los franciscanos, con representantes del Vaticano. Sus diferencias son casi irreconciliables: los franciscanos defienden el amor por la pobreza, porque no se honra más a Dios con la pompa y el lujo. Cristo mismo fue pobre. Los papistas están en otra onda: consideran que hay que reservar lo mejor de lo mejor para Dios (y para sus representantes, claro) y se defienden con el contundente argumento de que Cristo tenía una bolsa. En fin, disputas teológicas.

Pero la abadía no es un lugar tranquilo. El ambiente es húmedo y oscuro, y no todos tienen las mejores intenciones ni pasados impolutos. Poco antes de llegar Fray Guillermo, un amanuense ha aparecido muerto, y la cosa no quedará ahí. De por medio, antiguos herejes, laberintos, libros prohibidos, la Inquisición y los peligros de la risa. Se ve el celo con el que la organización eclesiástica, en sus capas altas, pugna antes que nada por mantener su posición, aunque eso suponga mantener al resto de la Humanidad muerto de hambre e ignorante; pero también las propias disputas dentro de la Iglesia, porque no por ser cristiano se es idiota – lo cual es un alivio. Dios no es propiedad de nadie, y renunciar a un don divino como la inteligencia para, supuestamente, servirle, es una absoluta estupidez. Dios no es ningún ser desvalido que necesite de la sobreprotección de ninguna multinacional.

El ambiente de la película está perfectamente logrado: es opresivo, sucio, desagradable. Se siente la maldad palpitando en las paredes, la mezcla de angustia e indiferencia de unos, la seca amargura de otros. En medio de todo, Fray Guillermo, que con su temple y su inteligencia parece ser lo único sano en la abadía. Los actores hacen bien o muy bien su trabajo, y además del propio Connery me gusta mucho cómo está caracterizado su rival, Bernardo Gui (interpretado por F. Murray Abraham), que es un malo perfecto, de esos que dan miedo y son una amenaza real.

Ya me han gustado otras películas de Jean-Jacques Annaud, como El Oso o En busca del fuego. Aunque ha hecho pocas películas, encuentro que las selecciona bien y las hace con cuidado (entiendo que pasa algo parecido con Johnny Depp, que suele participar en cosas interesantes). Es interesante también la elección de Adso. Abandona a la chica para seguir a su maestro, que le enseñó tantas cosas buenas y sabias. El triunfo de un alto instinto, la inteligencia, sobre uno bajo, la sensualidad. Me ha sorprendido, ya sea sólo por el contraste con lo que suelo ver a mi alrededor.