La sociedad “políticamente correcta” es por definición, una sociedad enferma. Soy plenamente consciente que eso tal vez moleste a alguien, pero se aceptan determinados comportamientos y actitudes que ninguna estructura neurótica aceptaría. El caso de los anuncios es un muy buen ejemplo: se trata de escandalizar, provocar, investigar dónde está el límite, y una vez llegado, rebasarlo un poco más. Esto ha hecho que haya campañas publicitarias escabrosas y vomitivas que efectivamente PARECE que escandalizan, pero no hacen sino conseguir un aumento de las ventas. Es decir, el consumidor ENTRA en el juego perverso. Perversos 1 – Neuróticos 0.
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Ser políticamente incorrecto es precisamente una perversión a la perversión. Decir que todos somos iguales, pensar que todo depende y que lo mismo da una cosa que otra. Al faltar la castración desde pequeñitos (un buen guantazo en el momento correcto es saludable, por mucho que digan lo contrario) uno termina no teniendo límites. Y precisamente porque no tiene límites, se aprovecha de los que sí los tienen y los provoca haciéndolos caer en la perversión (todos tenemos un punto perverso, que en un individuo sano se proyecta a través del sexo -e incluso aquí hay límites-).
Precisamente porque el perfil medio cada vez es más perverso, los anuncios son más escabrosos. Pero no sólo éstos: los infomativos, los programas de variedades, el supuesto “arte” etc. Decir en estos casos “es lo que hay” o aceptar “cierto relativismo moral” es caer en ese juego. (…)
Melkor, comentarios a El escándalo negociado
Ya intuía yo que era preferible vivir acojonado por los lobos en los valles que esconderse en cuevas con gentuza blanquecina…
(…) pienso que nuestros valores actuales no son inexistentes, son los de la Ilustración. Eso sí, tengo en cuenta que en algún campo no se aplican todavía y en otros se aplican de forma excesiva o falsa, degenerando en falta de autoridad y referentes y en cultura del “todo vale”. Hay que corregir eso pero nunca volver a lo anterior.
Islamoprogre, en los mismos comentarios.