Cuando yo era joven, tenía un “diario de lamentaciones” en el cual mencionaba día tras día mis errores. No pasaba un solo día sin que tuviera que abrirlo veinte o treinta veces. Acabé comprendiendo que siempre sería así y decidí abandonarlo. Hoy en día, cuando medito, antes de irme a dormir, sobre la jornada transcurrida, no hay un día en el cual yo no haya cometido algún fallo de palabra o de acción. Vivir sin cometer errores es casi imposible, pero “los intelectuales” distan mucho de admitirlo.
Hagakure, Errores
7 comentarios
Hippel 2006-01-26
Sinceramente creo que los errores no existen…
Si no me crees, visítame, y lee mi novela en:
http://mentasalucinantes.blogspot.com
Saludos!
Carlos 2006-01-26
Seguro que tu novela es muy interesante, pero estaría bien que argumentaras un poco por qué crees que no existen los errores… yo creo que sí que existen desde el momento en el que nos planteamos una forma perfecta, ideal de hacer las cosas; desde el momento en el que hacemos planes. Ahora bien, si no tienes absolutamente ningún plan de futuro y aceptas todo tal como viene, no hay errores y tampoco aciertos, sólo devenir. Que está muy bien, pero es difícil renunciar a la esperanza.
izaskun alvarez 2006-01-29
hola carlos! la verdad es que me hace gracia lo de que abrieras por lo menos 20 o 30 veces el diario, que duro.. la verdad es que precisamente a mi me parece que se aprende mucho más de los errores que de los éxitos no te parece?o sea que me imagino que habrás aprendido muchas cosas.. por cierto que se siente después de acabar? estás en el mundo laboral? o sigues estudiando? la verdad es que es una sensación muy rara el acabar…
un muxu potolo
izaskun
Carlos 2006-01-29
Jeje, yo no abría el diario veinte veces, es un texto del Hagakure
Aunque algo parecido sí que he llegado a hacer a veces…
Sí que se siente algo raro al terminar de estudiar. En la escuela parece que todo lo que haces sirve para algo, que todo tiene su importancia… luego está la relación con los profesores y los compañeros, que es importantísima también… y plof, de repente estás frente a un mundo al que no sabes si le importa lo que haces, o si realmente necesita lo que haces, y pierdes contacto con un montón de personas (aunque sea sólo visual). Me gustaría haber seguido estudiando, pero creo que ya es hora de dejar los libros y comenzar a leer en el libro del mundo, como dijo Descartes. Así que estoy en proceso de desembarcar en el mundo laboral, ¡a ver qué tal!
¡Gracias por tu comentario!
izaskun alvarez 2006-01-29
ostia pues ánimo! yo todavía no sé lo que es eso de enfrentarse al mundo laboral derrepente. la verdad es que lo que hacemos vale y mucho, y ya no solo para que una empresa te pague y tu cobres, sino porque aportas algo al conjunto de diseñadores que vivimos, sin duda somos necesarios… la verdad es que cuando entre a bbaa me dió un bajón de la ostia ver que no era como kunsthal porque alli estas un poco como en casa… yo entré a kunsthal con 13-14 años y marián es como si fuera mi madre.. jeje!! nada, ánimo! y fuerte fuerte con las ideas!
un beso
izaskun
eva superestar 2006-01-30
ya te vale, 9 días sin escribir…
Carlos 2006-01-30
Las belleza me reconcilia con la vida, así que creo que el arte sí es necesario. En cuanto al diseño, es importante para simplificar y enriquecer cosas cotidianas (por ejemplo, ClearRx de Deborah Adler). También puede usarse para tonterías, pero eso pasa con todo (y un médico que hace tonterías es mucho más peligroso que un diseñador…).
¡El ambiente familiar es un punto a favor de escuelas pequeñas como Kunsthal! Claro, la familia tiene cosas buenas y malas, pero en general es mejor que ser un número. Creo.
Eva, ya he publicado una nota que tenía pendiente desde la semana pasada