Es que los jóvenes de ahora no son como los de antes…

Tengo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada.

Según se lee en el Hagakure, siglo XVIII d.C.

La juventud actual ama el lujo, es maliciosa, es malcriada, se burla de la autoridad y no tiene ningún respeto por los mayores. Nuestros muchachos de hoy son unos tiranos, que no se levantan cuando un anciano entra a alguna parte, que responden con altanería a sus padres y se complacen en ser gentes de mala fe…

Sócrates, siglo IV a. de C.

Ya no me queda ninguna esperanza respecto al futuro de mi patria si la juventud de hoy toma el poder mañana mismo. Porque esa juventud es terrible, insoportable y sin principios…

Éxodo, siglo VIII a. de C.

Esta juventud actual está podrida hasta el fondo de su corazón. Los jóvenes de hoy son unos perezosos, unos malhechores que jamás serán como la juventud en otros tiempos. La juventud actual no será capaz de asegurar el mantenimiento de nuestra cultura…

Inscripción en una tablilla de Babilonia, del segundo milenio a. de C.

Vivimos en una época de decadencia. Los jóvenes ya no respetan a sus padres. Son groseros e impacientes. Frecuentan las tabernas y no saben dominarse.

Encontrado en una tumba egipcia, 40 siglos a. de C.

¡Vaya mentalidad, digna de Cronos-Saturno! Menos mal que no todos los padres piensan así, que si no… bueno, quizá quienes han escrito estas cosas nunca tuvieron esperanza en el futuro, es decir, nunca tuvieron hijos, de ningún tipo. O quizá es que tuvieron hijos y no les salieron como ellos querían. Es fácil confundir la esperanza en el futuro, a secas, con el deseo; pero creo que tanto el pasado como el futuro tenemos que tratar de comprenderlos y amarlos todo lo que podamos, sin tergiversarlos ni envenenarlos, porque seríamos injustos con ambos.

Dicen que lo que se conoce como “espíritu de una época” es algo a lo que no se puede regresar. Que ese espíritu se disipe es debido a que el mundo se acaba. Por ese motivo, aunque uno quisiera devolver al mundo el espíritu de hace cien años o más, sería imposible. Por lo tanto es importante sacar lo mejor de cada generación.

También se lee esto en el Hagakure, siglo XVIII d.C. Aclaración


Esta nota está basada en el artículo ¡Maldita juventud! en 10blogs.


Aclaración: según me cuenta PedroG, esta supuesta cita del Hagakure difiere bastante de la que tiene en su traducción; y efectivamente, no está tomada directamente del libro sino de la película Ghost Dog, la vía del samurai. La cita del libro sería:

No podemos cambiar nuestra época. En cuanto las condiciones de vida se degradan regularmente es prueba de que uno ha penetrado en la fase última del destino.

En efecto, no se puede estar constantemente en primavera o verano, tampoco se puede disfrutar permanentemente; por ello es obrar en vano empeñarse en cambiar la naturaleza de los momentos actuales para reencontrar los felices días del siglo pasado.

El error de los que cultivan la nostalgia del pasado viene de que no captan esta idea.

Pero los que sólo tienen consideración por el momento presente y afectan detestar el pasado, parecen ser muy superficiales.

La nostalgia del pasado, El libro del Samurai (WikiLearning.com)


Muy agudo:

Pues les pasa que sus almas están presas en una trampa y eso les duele, y nadie parece comprenderles. Que sus instintos gritan a una razón que ha sido estupidizada. Que están cabreados y no pueden articularlo porque ciertas palabras están prohibidas. A los jóvenes de hoy no les importa nada porque nadie les enseña nada que de verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan metas. Viven en una triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se les vende esta mierda de realidad con tan bonitos eufemismos que no pueden entender por qué no son felices. Los jóvenes de hoy no se drogan, se automedican una depresión tan profunda que ni siquiera son conscientes de ella.

¿Qué les pasa a los jóvenes? de Alfredo Hoces

Carlos, 5 de Febrero, 2006. Etiquetas: ,