Siempre me conmueve que alguien encuentre las palabras para decir lo que siente:
Me enfade por todas las veces que le pedi que se decidiera, que contestara si o no, pero que no me tuviese hasta el ultimo minuto pendiente de su decision. Me enfade por todas las promesas que le hice, que de repente parecian pendientes de un hilo. Pero mas que nada, me puse furiosa porque de haber un adios, tuviera que ser asi, de esa manera brusca e impersonal, rodeados de trabajadores sudorosos en una estacion de metro. No habria besos, ni abrazos, ni buenos recuerdos. Solo quedarian los restos de una cobardia a ultima hora, el recuerdo imborrable de una traicion y un monton de sueños rotos.
Pilimindrina (vía El Teleoperador)
¡Ouch!