Ilusión, revolución, desilusión

Las épocas de la Revolución Francesa y de la Independencia Americana, por ejemplo, vieron el apogeo de los ideales; algo maravilloso porque te decían: oh, serás libre, y entonces pensabas que la libertad era algo así como una lotería para todos, la vida asegurada y, por qué no, la felicidad. Ser feliz es ser libre y viceversa. Claro que luego se fue todo a la mierda y la palabra libertad y las banderas inspiran tristeza, indiferencia. Como las cruces o los polvorientos libros de leyes. Necesitamos símbolos nuevos y una cultura nueva, ilusionante, pero estamos vendidos al puro entretenimiento.

Carlos, 15 de Mayo, 2002. Etiquetas: