
Ayer al anochecer estuvimos dándole a la comida china y viendo a los Skatalites en la playa de Gros. Sólo llegaron a insinuar Chinatown… pero tocaron completa la mítica Simmer Down. Prácticamente conozco a los Skatalities de oídas (alguna canción suelta en algún recopilatorio) pero dada su experiencia y su saber hacer son una antología viviente de la música jamaicana de los sesenta y setenta: ska, rythm’n'blues, reggae… y lo enlazaban todo de una forma absolutamente natural y disfrutable. Qué pena que Bob Marley y Augustus Pablo estén muertos.
Después vino Popa Chubby, un blues-rockero de New York que, puestos a recordar, empezó con Hey Joe, y pensé que qué pena que Jimi Hendrix esté muerto también. No porque lo presente sea malo, ni mucho menos: Chubby hizo un blues eléctrico impecable, potente y aliñado con unos solos magníficos.
Cerraron la noche Gotan Project, unos franco-argentinos que buscan revitalizar el tango metiéndolo dentro de un contexto moderno: escenografía, uniformes, vídeos, bases electrónicas… todo muy cuidado y muy correcto, pero a mí me dejaron un poco frío, quizá por tanta perfección y melancolía. También me dejó helado el aire que venía del mar, así que nos fuimos antes de tiempo…
Por cierto, qué ganas de pintarrajear las esculturas de Igor Mitoraj. ¿Qué mérito (y sentido) tiene copiar esculturas rotas? Como si no hubiera ya suficientes por ahí…