Es curioso. Algunas personas tienen una vida agitada y su música transmite una serenidad enorme. Eso me pasa con el primer disco de Judee Sill, con el que tuve la sensación de que cantaba una santa campestre, y luego descubrí que no, que era una chica libre y algo perdida… la música no la salvó pero supongo que le daría alivio, como se lo dará a cualquiera que se acerque a este disco. Judee Sill (1971) es como una mañana de sol antigua, lenta y luminosa, apegada a ese folk americano sutil, natural, con algún toque country e incluso gospel en Jesus was a crossmaker. Las letras hablan de sueños, ángeles, vaqueros fantasmas… y Jesús. Me gustan más las canciones tranquilas como Crayon Angels y Ridge Rider, y sobre todo me gusta cómo usa Judee su voz, aunque no es extraño porque ya me gustaba cómo la usa Liz Phair, una de sus más reconocibles herederas musicales. En fin, ¡buen disco! ★★★½
Más en la extensa reseña del Señor Amor.