Es curioso. Algunas personas tienen una vida agitada y su música transmite una serenidad enorme. Eso me pasa con el primer disco de Judee Sill, con el que tuve la sensación de que cantaba una santa campestre, y luego descubrí que no, que era una chica libre y algo perdida… la música no la salvó pero supongo que le daría alivio, como se lo dará a cualquiera que se acerque a este disco. Judee Sill (1971) es como una mañana de sol antigua, lenta y luminosa, apegada a ese folk americano sutil, natural, con algún toque country e incluso gospel en Jesus was a crossmaker. Las letras hablan de sueños, ángeles, vaqueros fantasmas… y Jesús. Me gustan más las canciones tranquilas como Crayon Angels y Ridge Rider, y sobre todo me gusta cómo usa Judee su voz, aunque no es extraño porque ya me gustaba cómo la usa Liz Phair, una de sus más reconocibles herederas musicales. En fin, ¡buen disco! ★★★½
Más en la extensa reseña del Señor Amor.
2 comentarios
loveof74 2007-03-26
Gracce per la referencia.
precisamente, las canciones “aceleradas” me parecen simplemente inquietantes. De bellas y algo diferentes que son. Jesus es el acabose del gospel hippie, pero “The Lamb” tiene mil detalles que mi subconsciente va a recuperar para el futuro, a la hora de hacer canciones. Esa entrada de la batería, tan suave y dulce que ni la sientes, ese final a tres voces que casan como el machihembrado de Bricomanía, el comtagio pop saltarín….
El remate sideral final de “abracadabra” me engancha cada día más. Como fin de disco, no me puedo imaginar algo mejro. Un arranque acústico y un fin que ni la BSO de El Último Mohicano. Todo en 1 minutillo largo, un crescendo precioso
esther. 2007-05-01
aguas tranquilas, las más profundas…