Anoche vi la última película de Peter Jackson y me quedé bastante a gusto. En realidad, son tres películas: una de aventuras, una de terror y una de amor. Todas buenas, la última soberbia.
Me gusta la ambientación del New York de principios del siglo XX, capital de sueños y engaños; toda la trama aventurera, con ese barcucho semipirata y la tripulación de hombres curtidos, el escritor que encuentra su valor, el héroe mediático, el artista obsesionado con su obra, la actriz hermosa y sin suerte (magnífica Naomi Watts). Todos ellos viven una auténtica pesadilla en la Isla de la Calavera, repleta de seres terroríficos y repugnantes. Pero Kong es simplemente fascinante, sobrecogedor. Llego a comprender al monstruo, su pasión, su infinita soledad y su amor desconcertante, como ella lo comprende. Y comprender es amar. Al final, Kong y Ann se quedan solos y el mundo parece desaparecer alrededor.

Pero el mundo se empeña en tirar de nosotros hasta despedazarnos por algún lado. Pocas veces he sentido tanta rabia por los garantes de la normalidad como cuando esas avionetas ametrallan a Kong en la punta del Empire State Building, grrr. El truhán de Carl Denham se redime parcialmente al pronunciar al final: It wasn’t the airplanes. It was beauty killed the beast.
(No fueron los aeroplanos. Fue la belleza la que mató a la bestia). Kong podría haber seguido en aquella selva solo, impenetrable, invencible, pero el amor le cambió para siempre, le hizo más poderoso aún; y más frágil, porque la belleza es una luz en cuya ausencia todo parece perder sentido.

En fin, que me ha gustado mucho esta versión del clásico King Kong: magníficos efectos visuales, cuidada banda sonora, buena fotografía… Kong y (oh) Naomi Watts son los protagonistas absolutos y la historia es básicamente sobre ellos, pero los actores secundarios son muy dignos… pero, pero, sobre todo, es una gran película porque tiene mucho de las cosas más importantes en la vida: riesgo, diversión, miedo, amor. Y un amor muy especial, muy difícil.
¡Pues eso, que me ha gustado!