Anoche terminé de leer La historia interminable, y tengo que admitir que es mucho mejor de lo que pensaba. Esperaba encontrarme con un libro para niños y es una lección para cualquiera, cuanto más viejo y desencantado, mejor. El libro es rico, lleno de referencias y símbolos muy potentes (la nada que avanza, la pérdida del nombre propio…) y se lee muy cómodamente. Me ha gustado también la forma de separar lo que sucede en el mundo real y Fantasía con tintas de diferentes colores. El concepto principal, creo yo, es que las cosas existen porque creemos en ellas, porque las vemos y las reforzamos con nuestra atención. Y así todo, el amor, la alegría, las ancas de rana. Hay que tener una actitud creativa con la vida: si no “damos” nada, no obtendremos nada. El mundo no será maravilloso si no lo hacemos maravilloso. Otra cosa estupenda de la historia: no tiene por qué terminar. The road goes ever on
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