Blatter: Díganos, señor Blattfluß, por qué defiende tan vehementemente la poesía frente al resto de expresiones escritas.
Blattfluß: Porque, en el mejor de los casos, todo lo que logramos es poético. Toda victoria es vana y pasajera: la disfrutamos porque la sublimamos, construimos una suerte de superrealidad en la que la belleza lo inunda todo y nos permite abrazarla, llenando nuestros corazones de comprensión y esperanza. ¿Creen ustedes que nuestra especie habría alcanzado sus mayores logros sin apelar al sentimiento de lo bello? La poesía, sean palabras, imágenes o cualquier otra forma de expresión, activa en nosotros un sentimiento capaz de afrontar cualquier cosa. La poesía es la expresión misma de la vida, que nos llama a levantarnos y a brillar como el sol y las estrellas.
Literalmente, nacemos para morir. No hay otro destino para nosotros. Pero la poesía, la buena poesía, nos permite trascender nuestros límites biológicos, rompe el huevo de las convenciones y nos permite ver la realidad de una forma riquísima y amplia. No es exactamente el Aleph, pero no anda lejos (risas). Tengo amigos científicos que leen a místicos españoles del siglo XVII y haikus del Japón, y de las rendijas de esos versos extraños surgen desajustes, pequeñas peleas en el cerebro de mis amigos que les regalan nuevas vías de pensamiento. Personalmente, tengo predilección por esa poesía extraña que me obliga a dar “saltos”, a comprender. La poesía es un gran instrumento de conocimiento.Ruhrstein: ¿Diría usted, entonces, que debemos dejar de lado ensayos y narraciones y centrarnos en versicular nuestros conocimientos, en convertirlos en una suerte de canciones como cuando se está enseñando a los niños pequeños?
Blattfluß: Oh, no. La poesía sirve para aprender; los ensayos y las narraciones para explicar. Sería un absoluto desastre enseñar cirugía mediante poemas. Pero, en cualquier caso, cuando hablo de poesía no querría que se entendiera tan sólo como una forma determinada (sonetos, endecasílabos y todo eso), sino como un espíritu, una actitud, una filosofía. Me gusta mucho más el Nietzsche que piensa a latigazos mientras camina por el monte que el Nietzsche que se sentaba a escribir, expresamente a escribir, en su escritorio. La poesía es fugaz, efímera; como todo, se desnaturaliza al pretenderse eterna… como he dicho antes, la visión poética de la vida conlleva una aceptación de ésta, y por lo tanto no puede ser algo predeterminado, encorsetado, homogéneo. La belleza de la vida está en su aparente desorden, en su orden espontáneo e intuitivo. ¿Tiene sentido que muramos, que sintamos amor, que nos sentemos a ver las estrellas? ¿No deberíamos limitarnos a comer y dormir? Pero soñamos y llenamos el mundo de maravillas y pesadillas. Somos la gran tragicomedia del mundo, los niños trémulos de belleza extraña. Los dioses seguramente se entretienen mucho con nosotros… ¡somos tan extraños! y me temo que no he respondido a su pregunta…
Ruhrstein: No, pero ya que hemos llegado a este punto… ¿opina que la modernidad y su concepto de progreso infinito tiene una base irracional?
Blattfluß: Oh, completamente. ¿No cree usted que es más racional repartir los recursos del mundo, limitar nuestro crecimiento aparente (que básicamente conlleva inconvenientes) y dedicarnos a actividades reconfortantes como plantar lechugas y hacer el amor? Yo soy partidario de que, cuando sintamos ganas de conquistar el mundo y hacer grandes cosas (cara de desaprobación) de esa índole, nos pasemos unas cuantas horas frente a un videojuego. La semana pasada conquisté medio mundo y aquí me tienen, infinitamente más tranquilo que cualquier dictatorzuelo del octavo mundo. Pero al fin y al cabo no se trata de un problema de racionalidad versus irracionalidad, sino de ser inteligente y dedicarse a las cosas importantes de la vida.
Ruhrstein: Que son…
Blattfluß: Por favor, señor Ruhrstein. No escribo libros de autoayuda.
Fragmento de la entrevista concedida por el joven poeta Karl-Heinz Blattfluß (1972) a la revista Sprachstrasse (19 de julio de 1998)
4 comentarios
eva superestar 2006-10-11
muy cierto
Carlos 2006-10-11
Eva, con lo difícil que es traducir del alemán (cuando no se sabe) y sólo eso? ¡Quiero una crítica kantiana pero ya!
eva superestar 2006-10-12
mira, cuando te hagas la ruta del alcohol conmigo te cuento mi crítica kantiana, mi teoría de la literatura y te disecciono una lombriz si quieres… necesito un poco de motivación para estas cosas!
Carlos 2006-10-12
¡Alcohol y Kant! ¡Eso es muy peligroso!