Considero que la única revolución existe en las mentes, y mientras no afrontemos este problema estamos haciendo el idiota. Aunque, lo primero de todo es: Revolución, ¿hacia dónde?
Hacia un hombre que sea equilibrado, sano, inteligente. No estoy hablando de estatuas griegas ni de filosofía muerta. Tampoco de perfección, ni de pureza. Estoy hablando de personas normales que se aceptan como son, o por lo menos lo intentan, que han asimilado bien el sufrimiento y la alegría, que no tienen grandes miedos que los paralizan, que no son miserables ni están inflados de vanidad, que tienen sentido del humor y del deber, honorabilidad. Cosas así. Las personas deberíamos querer ser algo bueno, no opulentos o populares.
¿Por qué han fracasado las grandes revoluciones? porque estaban conducidas por personas mezquinas y apoyadas por personas mezquinas. Cambiando un sistema injusto por otro que se basa en supuestos ideales justos no convierte a este nuevo sistema en justo (por ejemplo, el archiconocido caso de la extinta URSS). Necesitamos personas sanas primero si queremos cambiar algo de verdad. ¡No más fanáticos! ¿Por qué hacemos santos a locos? ¿Por qué los admiramos? ¿Tan aburrida es nuestra vida que la única salida es la demencia? maldito siglo XX!!
Ésa es mi principal aspiración, y sé que no voy a poder salvar a nadie. Ni quiero. Sálvate tú, no soy el mártir de nadie
. La idea de un mesías que viene a salvar a la gente es superficial e inútil: imaginaos a Cristo arrastrando a millones de cadáveres mentales, personas incompletas que lo necesitan a Él para sentirse llenos… es horrible, horrible, horrible. Respétate, aspira a algo mejor por ti mismo. No dependas enfermizamente de nada.