Hablar demasiado sólo sirve para ocultar mentiras. O para descubrirlas. Si hacemos esto último, nos damos cuenta de que estamos empleando la vida (la única posible para nosotros) en cosas de dudoso valor. Dices
¿y qué puedo hacer?con esa pesadez de espíritu que se suele llamar solemnidad, y veo que ya estás derrotado.El ciempiés cojo, Maestro Lampidou
Un comentario
Maider 2007-02-23
Me gusta la cita que has escogido
A veces, también se habla mucho para evitar incómodos silencios…