Por primera vez en no sé cuanto tiempo, por fin tengo una mañana tranquila, con su desayuno, su sol y su buen-rato-sin-hacer-nada
bueno, sin hacer nada: he estado un rato de revival mirando las cosas que hacía hace un año o más, tanto en web como en papel, y, oh, qué cosas más chulas había olvidado. La verdad es que, si el curso pasado fue el del entusiasmo por la profesión, el anterior había sido el de los descubrimientos. Claro, fue más explosivo, más alegre, más luminoso. ¿Cuál es el tema de este año? si consigo superar esta dinámica vago-decadente, está claro que es la superación. Hacer las cosas mejor, y a ser posible con más espíritu.
Ayer hice una pesentación de mi fotógrafa preferida, Tracey Moffatt. La presentación en sí no fue gran cosa, más que nada porque casi no había dormido y se me fue el santo al cielo dos o tres veces. Menos mal que el tema era muy interesante y se vendía prácticamente solo, que si no…
¡Por Eru Ilúvatar, parece que no tengo vida fuera de la escuela! El tema de la dieta va muy bien. Estos dos meses de privaciones han servido para algo y ya estoy en un peso adecuado.
¿Conclusiones? una: es mucho mejor una manzana de esas rojas que un Bollicao a la hora de la merienda. Está más buena, no te entra ese síndrome de comerte otro y tiene menos porquería. Además, me siento un poco hobbit comiendo manzanas. Otra conclusión es que correr, andar, etcétera, es algo tan necesario… quiero decir, tenemos piernas por algo, deberíamos usarlas aunque fuera un poco cada día. ¡Todo funciona mejor cuando lo usas!