Hace poco más de un año, escribí sobre mis experiencias con videojuegos y ordenadores de 8 bits. Ahora escribo sobre mis experiencias con mi primer ordenador.
Cuando tener ordenador dejó de ser un sueño
En verano de 1992, un buen amigo (Javi) se hizo con un 386, y aluciné con juegos como Indiana Jones and the Fate of Atlantis, Monkey Island 2, Alone in the Dark, Dune II… también con las enciclopedias multimedia (la sensación del momento), los programas de dibujo (viva el píxel) y me seducía ese algo poderoso y misterioso, la programación. Así que comencé a hacer campaña por la compra de un ordenador.
Entre tanto, fui formándome una cultura informática básica. Mi biblia era la revista PCManía, cuyos números estudiaba y almacenaba cuidadosamente. Alguna vez también pagué por ese amasijo de publicidad, PCWorld, donde básicamente veía los programas que usaban los hombres de negocios. Así conocí la existencia de varios DOSes, de OS/2 (aún tengo curiosidad por probarlo), del Macintosh y, cómo no, de Windows.
También me apunté a una academia de informática con mis amigos inseparables de entonces, Javi y Juandi. En realidad estudiábamos ofimática, y aprendimos a manejar programas como Wordperfect y dBase sin problemas; lo que nos motivaba era estar en contacto con máquinas. Pero yo quería más: un ordenador propio con el que enredar sin miedo.
Por fin, en agosto de 1994 puse mis manos sobre un flamante 486 DX2 a 66 Mhz, un clon en toda regla: los altavoces dejaron de funcionar a los dos días; el ratón, a los quince.
| Vida útil | 65 meses (agosto 1994-enero 2000) |
|---|---|
| Procesador | i486 DX2 a 66 Mhz |
| Memoria RAM | 4 MB (1996: 8 MB) |
| Disco duro | Seagate 200 MB |
| Tarjeta gráfica | Trident SVGA 2 MB |
| Monitor y resolución habitual | Sin marca, de 14″, 640×480 píxeles |
| Tarjeta de sonido | Sound Blaster 16 |
| Unidad óptica | Ninguna (1996: CD-ROM 4x) |
| Etcétera | Dos ratones muy malos (1994), un Logitech muy bueno que todavía funciona (1995); un escáner de mano Mustek (1996); impresora HP 660C (1996-2000) |
| Sistema operativo | MS-DOS 6.2 + Windows 3.1 (1999: Windows 95; 2000: Caldera OpenDOS 7) |
La línea de comandos y la génesis de Charlie Software
Lo primero que hice fue cargarme Windows 3.1… no es que odiase a Microsoft, es que me encantaba enredar; y me vino bien, porque estuve varios meses a solas con los comandos del DOS. Sentí el poder de la máquina y aprendí a hacer ficheros batch, con tal ímpetu que hice un programa que, mediante unos comandos, mostraba información sobre la liga de fútbol. Su originalísimo nombre: PCLiga. Esto supuso el nacimiento de Charlie Software… en aquellos tiempos, hacías un pequeño programa y ya habías fundado Fulanito Software. ¡Era divertido jugar a ser programador!
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Como el nivel de exigencia de mis estudios medios era bastante bajo, tenía un montón de tiempo libre y Charlie Software siguió adelante. Gracias a esto aprendí cómo hay que desarrollar un proyecto: documentación, análisis, diseño, producción, prueba. También aprendí que si eres exigente tu trabajo suele mejorar. Luego tuve una fase de erupción artística que me hizo olvidar esto en parte, y pasé a guiarme por sensaciones, pero en la escuela de diseño he conseguido un cierto equilibrio. O eso creo.
A falta de Internet, buena es PCManía
A mediados de los noventa, Internet era algo muy exótico en mi entorno, así que saciaba mi necesidad de información y programas con la revista PCManía. En sus páginas y en los CD-ROMs que la acompañaban me enteraba de trucos para el DOS, escuchaba música hecha con trackers (mod, s3m…), probaba nuevos programas, me reía con cosas como la revista electrónica Nomeleas… hubo una época en la que aparecían revistas electrónicas como setas, y la clave fue Neobook, un programa que permitía preparar revistas electrónicas vistosas sin apenas conocimientos. Lo compré con entusiasmo y mi Copa América ‘95 fue publicado en PCManía. ¡Me hizo mucha ilusión!
También fueron emocionantes los primeros contactos con escáner e impresora. La autoedición llegó a mi vida y nada volvió a ser lo mismo: revistas, carteles, tarjetas… y sí, yo también usé Comic Sans. Times New Roman es tan aburrida…
Tras la perfección siempre llega la decadencia
Hacia 1997-1998 alcancé el equilibrio perfecto con mi máquina. Mi Windows 3.1 estaba limpio, bien organizado y tenía los programas que necesitaba. Para retoque fotográfico, FinishingTOUCH; para escribir tenía de sobra con Wordperfect 6, un prodigio de capacidades y velocidad, y además era gratis al comprar cartuchos de tinta HP (1998); maquetaba con PagePlus (¡todas las funciones necesarias en dos disquetes!); escuchaba música de CD con el reproductor de Windows y módulos con modplay. Importante: los vicios al Civilization II.
En esta época, por fin, le puse nombre a mi ordenador: Do it twice, hazlo dos veces
. Lo saqué de una canción de Bob Marley de los años sesenta, y creo que lo puse porque, como era algo imprudente, perdía trabajos y cosas que luego tenía que rehacer.
Después de la plenitud viene la decadencia. No por mi sistema, que funcionaba rápido y bien, sino por el resto del mundo, que se empeñaba en avanzar: documentos Word que no podía leer, música en mp3 que sonaba entrecortada, programas incompatibles… probé Windows 95 y sólo conseguí tener un ordenador la mitad de rápido y con la mitad de almacenamiento disponible. Además, el monitor comenzó a mostrar su edad mediante temblores (más bien terremotos) de la imagen. Así que, cinco años y medio después, jubilamos al venerable anciano, que desde entonces reposa en el cuarto de los trastos, con alguna salida ocasional para quitarse el polvo de encima y demostrar que no está muerto: sólo va más despacio.
Un comentario
Jeky 2005-12-23
Joe, q historia mas buena, me ha hecho recordar mi 286. Sniff….que tiempos.