Marvel Zombies + 1602

Marvel tiene una gran habilidad para vendernos una y otra vez los mismos personajes: desde la clásica serie What If…?, que contaba historias alternativas a la oficial, hasta los recientes experimentos con el Universo Ultimate, que reinventa a los personajes como si hubieran aparecido en el año 2000, Marvel Zombies y 1602.

Marvel Zombies es una gamberrada divertidísima si conoces mínimamente el Universo Marvel y te hacen gracia las películas de zombis. La acción se sitúa en un mundo en el que todos los héroes y villanos Marvel se han convertido en zombis… casi todos. No son exactamente los zombis de Romero, porque piensan y hablan como personas normales; eso sí, están podridos y tienen demasiada hambre.

La historia consiste en la clásica lucha por la supervivencia de las películas del género, dándole una vuelta de tuerca ya que casi podemos ponernos en el lugar de los zombis: ellos no tienen la culpa de haberse convertido en eso, pero ¡tienen que seguir adelante! ¡Tienen que comer! La trama es enfermizamente divertida, llena de tensión, vísceras y una gran incógnita: ¿quién sobrevivirá en un mundo que se devora a sí mismo?

Destacan las portadas de Arthur Suydam, escabrosos homenajes a portadas de tebeos clásicos, y el dibujo de Sean Phillips es más que correcto, con una fuerte presencia del negro y unos colores más bien apagados, como pide la historia.

Portada del tomo de 1602 americano, por Scott McKowen © 2005 Marvel Comics

1602 sitúa a los personajes clásicos de Marvel a comienzos del siglo XVII, cuando Europa era el centro del mundo. Así, los mutantes no son los hijos de la edad nuclear sino nacidobrujos; Nick Furia es Sir Nicholas Furia, jefe de espías de la Reina de Inglaterra; el Doctor Extraño es Stephen Strange, boticario de la Reina… y así hasta unos veintitantos personajes que se ven envueltos en intrigas y aventuras.

Es el primer tebeo que leo de Neil Gaiman y me ha sorprendido la fluidez y la naturalidad con la que teje subtrama tras subtrama, dejándolo todo atado para un final lleno de sorpresas. La recreación de los personajes me parece muy acertada en la mayoría de los casos, tanto psicológica como físicamente: los trajes son fantásticos, y sólo me resultan un poco anacrónicos los uniformes de los nacidobrujos de Carlos Javier. Minucias. Dice Gaiman que quería escribir un cómic con la misma sensación de ligereza, y de pertenecer a un mundo recién nacido, que había visto en aquellas primeras historias de los cómics Marvel. Esto se nota en los abundantes pasajes biográficos de los personajes: todo empieza de nuevo y, aunque hay varios homenajes a los cómics de los años sesenta, no se asume un conocimiento previo del Universo Marvel.

El dibujo de Andy Kubert es irregular en algunos puntos, pero en general resulta más que bueno, y mediante la técnica de los lápices mejorados (enhanced pencils, que consiste en colorear directamente sobre los lápices, sin entintar el dibujo), combinada con el vívido color de Richard Isanove, logra dar un cierto carácter artesanal a las páginas de 1602. Tampoco pueden pasarse por alto las magníficas portadas de Scott McKowen, que parecen grabados de la época.

Neil Gaiman: [Éste] es más o menos el cómic que quería escribir: una lectura de verano, para ser disfrutada bajo un porche o en una casa en un árbol; o subido en el tejado; o estirado en un pequeño claro, hace mucho tiempo, junto a una breña de espadañas. Para mí, lo ha conseguido. 1602 no revoluciona nada, pero está sumamente bien hecho y me he quedado muy a gusto al terminar de leerlo, con ganas de releerlo unas cuantas veces más. Como cuando era un crío y no tenía prisa por nada.