Presentation Zen es un sitio web sobre presentaciones bastante interesante. Me ha gustado esta parábola india:
Cuando Vijay abrió su tienda colocó un cartel que decía
Nosotros vendemos pescado fresco aquí. Su padre pasó por la tienda y le dijo que la palabra “nosotros” ponía más énfasis en el vendedor que en el cliente, lo que no es realmente necesario. Así que cambió el cartel aAquí se vende pescado fresco.Su hermano vino y le sugirió que la palabra aquí podía eliminarse: era superflua. Más tarde, su vecino paró por allí y le felicitó. Después mencionó que todos los que pasaran por allí podían comprobar que el pescado estaba realmente fresco. Mencionar la palabra fresco sonaba defensivo y hacía pensar que la frescura era cuestionable. Así que ahora en el cartel sólo se lee Pescado.
Mientras Vijay caminaba de vuelta a su tienda tras un descanso se percató de que cualquiera podía identificar el olor del pescado desde muy lejos, desde una distancia de la que apenas se veía el cartel. Entonces se dio cuenta de que la palabra “pescado” no era necesaria.
Presentation Zen, The Fish Story
Es un placer transmitir exactamente lo que se quiere con el mínimo esfuerzo. Por eso veo como un pequeño fracaso el no ser capaz de sugerir y verme obligado a ser explícito; las palabras pueden complicarlo todo o ser muy claras, pero nunca es uno tan claro como cuando no le hace falta decir nada.
No digo que los ensayos teóricos de peso sean prescindibles, sólo que habitualmente no es necesario ser tan jodidamente meticuloso. Por ejemplo, acabo de terminar de leer Necesidad de la ironía y, aun siendo breve, bien podría resumirse en dos o tres folios. ¿Por qué extenderse tanto? Se me ocurren varios motivos: el vicio de la verborrea, poco respeto al lector (cuyo tiempo es precioso) o demasiado (al querer mostrarle absolutamente todo el proceso de pensamiento), cierto onanismo (mola más un libro que un artículo de un par de páginas)…
No somos mejores por llenar el mundo de libros enormes. De hecho, a las personas se las recuerda por una o dos líneas! y pensemos en los demás: a poca gente le gusta aburrirse, y aún menos gastar el tiempo leyendo, viendo o escuchando cosas vacías. Seamos dignos.
4 comentarios
eva superestar 2006-04-19
pj harvey se va de gira con una sola maleta
Carlos 2006-04-19
¡Oh! ¡Cuánta filosofía en un simple acto!
Eduardo 2006-04-20
El minimalismo, para el diseño, la fotografía, el arte… es bueno. Pero con la filosofía, es imposible. No casa con la complejidad de la realidad, de la vida si se quiere.
En literatura también hay verborreas que es un placer disfrutarlas. Las mil y pico páginas de La montaña mágica de Thomas Mann o del El Señor de los Anillos, o de Ana Karenina… ya se sabe, muy decimonónico todo.
Carlos 2006-04-20
¡Claro, Eduardo! Mi idea al escribir esto ha sido criticar el vicio de inflar las cosas porque sí, pero por supuesto que hay cosas que piden extensión y profundidad, y no por ello dejan de leerse a gusto.
En cuanto a la complejidad, un haiku puede ser extraordinariamente complejo y ambiguo y sólo tiene tres líneas… ¿es un haiku filosofía? para mí puede serlo, como puede ser filosofía (más bien una consecuencia filosófica) un acto meditado y consciente, pero esto es muy discutible. Más que nada porque ni siquiera llego a filósofo aficionado y me gusta demasiado irme por las ramas místicas (¿podemos considerar el Tao Te Ching como una obra filosófica o más bien mística?).