Qué magnífica película. Humilde, sobria, llena de humanidad. Qué maravillosa forma de mostrar lo hermosa que puede ser una mujer sin hacer cosas de mujeres. Cuánto sentimiento sin caer en sentimentalismos, cuánta poesía sin apenas palabras.
El momento que más me ha emocionado: el viejo entrenador se acerca para intentar entender por qué una chica que ya es mayor para el boxeo se aferra tan desesperadamente a él. Ella le dice que es lo único que le hace sentir bien en medio de toda su miseria es eso, pegarle golpes a un saco. Lo único que la ilusiona, lo único que la mantiene viva, lo único que le permite seguir siendo buena persona.