Tomo encantado el testigo de Miguel y ahí van mis diez películas preferidas de todos los tiempos. No pongo ninguna que haya visto recientemente porque prefiero esperar a que pasen la prueba del tiempo… (La verdad es que es una lista un tanto arbitraria, pero es que la otra opción sería una lista de cien o doscientas películas, ¡y eso no hay cuerpo que lo aguante!)
Conan el bárbaro (1982). Qué entusiasta y rotunda afirmación de la vida en crudo, sin moral, intelectualización ni tanta mentira civilizada: Subotai no dice eso de civilización, antigua y malvada
por nada… la historia de Conan, al menos esta historia de Conan, no es una exaltación de la violencia, ni siquiera de la fuerza, sino de las ganas de vivir, de correr aventuras y de morder la cuerda
por la que trepa tu vida. A mí Conan me anima a ser valiente.
Unos apuntes más:
- La poderosísima la escena en la que el dueño de Conan le libera a golpes: la libertad no es un bálsamo, sino una bebida amarga que sólo llega a gustar cuando se acostumbra uno a su sabor.
- El rival de Conan: como dice Fire,
(…) un sabio, un profeta, un filósofo en busca de la verdad.
No se trata de bueno contra malo, sino de el hombre de acción contra el hombre de conocimiento. - Magnífica banda sonora de Basil Poledouris, y genial la escena en la que Conan y Subotai corren por el campo mientras suena Theology. ¡La libertad es correr por el campo mientras suena una canción así!
El Padrino (1972, 1974, 1989). Harías cualquier cosa por tu familia, y deseas poder (y dinero) para protegerles. Pero el poder es doloroso, difícil de mantener e imposible de dejar. Estas películas hablan del difícil equilibrio entre la vida pública y la privada, los negocios y la familia; de cómo el ansia de seguridad nos lleva a la paranoia y la soledad; de que, al final, un país no es más que una familia demasiado grande. Imperdible: el magnífico tema Godfather Waltz.
Michael: Mi padre no es diferente de ningún hombre poderoso, de ningún hombre con poder, como un presidente o un senador.
Kay Adams: ¿Te das cuenta de lo ingenuo que suena eso, Michael? Los presidentes y los senadores no mandan matar hombres.
Michael: Oh. ¿Quién está siendo ingenuo, Kay?
Rocky (1976). Puedes decir que Rocky es un fracasado y que se le han pasado todos los arroces. Pero su ingenuidad le ha salvado de interiorizar todo eso, y es capaz de volar, de levantarse todas las veces que haga falta, porque sólo la muerte debería poder apagar nuestro espíritu.
Ghost Dog (1999). Comparte con El Padrino la condición quijotesca de sus protagonistas, seres con valores anacrónicos que no pueden ni saben cambiar. Esto da lugar a situaciones divertidas (los mafiosos decadentes son geniales), dramáticas (el destino final de Ghost Dog) y entrañables (la amistad entre el protagonista y el heladero haitiano: a pesar de no comprender sus respectivas lenguas, se comunican perfectamente). Las citas del Hagakure ayudan a perfilar la historia perfectamente, y me dan a entender que el director no ha querido distanciarse irónicamente del protagonista, sino averiguar la validez de las palabras de los antiguos y explorar la soledad de los que buscan la virtud.
Dolls (2002). Cada vez que la veo me quedo pasmado. Es una película sobre amores rotos, y como ya hablé sobre ella no voy a repetirme. Dolls. O por qué el amor es hermoso y es un fastidio.
El señor de los anillos (2001, 2002, 2003). Merece la pena tragarse once horas de película sólo por escuchar a Gandalf aquello de No os diré: no lloreis; pues no todas las lágrimas son amargas.
Pero hay mucho más: no tanto por la variedad de seres y paisajes como por el despliegue de ideas y sentimientos, que es lo único que puede dar vida a una historia. Eso sí, es incluso más denso que El Padrino, y requiere un esfuerzo de entrada para no quedarse con la impresión de película de aventuras fantástica y sin profundidad filosófica. Pero compensa mucho. Al menos en mi caso, ya que los libros me salvaron la vida (el espíritu, al menos) cuando tenía catorce años, y las películas me han dado fuerza en los peores momentos en la escuela de diseño; cuando pensaba que estaba perdiendo el tiempo y que mi esfuerzo era baldío, recordaba a Théoden cargando contra un ejército que superaba al suyo por diez hombres a uno. No sabemos de dónde venimos ni a dónde vamos, pero sabemos qué tenemos que hacer. Aceptarlo y llevarlo a cabo con pasión es lo que le da valor a la vida.
Braveheart (1995). Mi primera película favorita de verdad. ¡Podrán quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán la libertad!
, ¡qué gran grito de guerra! Me emocioné con el amor desgraciado de William y Morron, sentí el vacío tras la venganza, me ilusioné con la camaradería de los escoceses de a pie y me desesperé con la inoperancia y el egoísmo de los nobles. Admiré el orgullo y el espíritu indomable de ese puñado de melenudos salvajes y deseé tener una causa justa yo también. La banda sonora tiene parte de culpa: ¡quizá nuestra vida sería mejor si tuviéramos un tema que sonara cada vez que hacemos algo importante!
Cadena perpetua (1994). Me siento muy bien al terminar de ver esta película, quizá porque me anima a creer que los buenos pueden ganar.
Amélie (2001). También Largo domingo de noviazgo.
Casablanca (1942).
… etcétera, etcétera. Hay otro montón de películas que considero imprescindibles, pero me resulta imposible elegir. Películas de Clint Eastwood, Takeshi Kitano, Zhang Yimou, Wong Kar Wai, Alfred Hitchcock… La guerra de las galaxias, Terminator, Las vírgenes suicidas, El nombre de la rosa, Zoolander, La noche de los muertos vivientes, Josie & the Pussycats, Sin City, Blade Runner, 2001, Hierro 3… ¡es imposible! Así que seguiré escribiendo sobre buenas películas en la sección de cine de esta misma página. Ahora le paso el meme a:
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