El domingo por la noche estuvimos en la playa de Gros escuchando a los neoyorkinos Tortured Soul. ¡Buen concierto! Es un grupo de estos que viven de la pasión y que necesitan un público para compartirla, que tienen ese grado de empatía que te hace sentir como si tú estuvieras en el escenario con ellos. El álbum es un buen ejemplo de lo que hacen, algo a medio camino entre el jazz y el funk, aunque no es lo mismo que el directo (¿lo es alguna vez?) y, más que para mover los pies, es para relajarse. Por cierto, ¡da gusto escuchar música con los pies sobre la arena fresca!
Un grupo que me ha gustado mucho las últimas semanas es The Sounds, unos suecos que hacen buen rock, de ese que da ganas de mover el culo, o algo. Su segundo disco, Dying to say this to you, es casi redondo: la macarra Song with a mission, la torturada y caústica Queen of apology, Tony the beat para bailar, la juvenilmente hermosa y euforizante 24 hours, la efectiva Painted by numbers y la delicada y dolorosa Night after night, en sus dos versiones. El resto de canciones no está mal pero no me parece que aporten mucho al repertorio. En cuanto al sonido, me gustan los detalles electrónicos y la suavidad con la que fluye la música; quizá echo de menos algo más de rugosidad en la producción: por ejemplo, en el solo de guitarra de 24 hours, que casi ni se escucha. También, la cantante Maja Ivarsson tiene una pequeña tendencia al berre… pero vamos, tienen chulería y calidad suficiente como para que pasemos por alto esas minucias.
Los japoneses son un tanto especiales. Pero es que escuchando Japanese Queen de Tigarah me entra un poco de miedo y todo… una japonesa licenciada en políticas que ha vivido en Brasil y graba en California, que mezcla hip hop, techno y sabe dios qué más? ¡Demasiado!
