Las personas necesitan ser escuchadas. No necesitan terapias, divanes, anestesia. Sólo la seguridad de que van a poder hablar y que alguien les va a escuchar. Ese acto sencillo de vaciarse y mostrar su alma les redime de su dolor y de sus penas.
Las personas necesitan ser escuchadas. No necesitan terapias, divanes, anestesia. Sólo la seguridad de que van a poder hablar y que alguien les va a escuchar. Ese acto sencillo de vaciarse y mostrar su alma les redime de su dolor y de sus penas.