Ayer estuve haciendo un collage con el tema principal de que la música realmente no sirve para nada. Salen fotos de Jimi Hendrix, Kurt Cobain, Elvis, los Beatles y un punkarra que no conozco de nada, entremezclados y con un montón de críticas al rock ‘n’ roll emborronando el fondo. Esto era, por supuesto, un juego. Un juego bastante chungo pero un juego. Quería demostrarme a mí mismo que era capaz de despreciar la música, aunque fuera por unos minutos. ¿El resultado? hoy necesito como el aire escuchar a los Cardigans. Mi estabilidad mental lo pide. A gritos. La música sí que sirve para algo… de hecho, sirve para casi todo.