Nina Nastasia

Hace una música maravillosa. Después de escucharla en Radio 3 (como tantas otras cosas) conseguí su segundo disco, The Blackened Air (2002), que es algo tan personal y tan directo que deslumbra por su honestidad. Aunque algunos temas no sean cosas sencillas, precisamente: la alegría es tibia, como toda la alegría de quien sufre y asimila el sufrimiento.

Claroscuros © 2002 Nina Nastasia

Esta ambigüedad alcanza su cumbre en un tema de las Peel Sessions, The Treehouse Song, donde una melodía muy hermosa, casi una canción de cuna, admite los pequeños fracasos cotidianos: Every night / I promess you / We’ll go down to see / The friends we once knew / But every night / I make an excuse (Cada noche te prometo que iremos abajo, a ver a los amigos que conocimos, pero cada noche pongo una excusa).

El primer disco es difícil de conseguir ya que salió en un sello muy pequeño llamado Socialist (reeditado en 2004 por Touch and Go), y es tan bueno como todo lo que hace Nina. El segundo disco, el ya mencionado The Blackened Air, cuenta con la producción de Steve Albini, con la calidad que conlleva eso (personalmente, no me parece que estropeara In Utero). Nina es guitarra y voz, simplemente; pero qué guitarra y qué voz. Albini ha añadido percusiones y cuerdas que envuelven a Nina sin eclipsarla, dándole el sabor de las cosas que son únicas y duraderas.