
Me identifico totalmente con la portada de No Promises: dormitorio desordenado, guitarra, libro de poemas, ropa interior. Paz. La paz es leer poesía en ropa interior. Un cierto desorden es paz. Lo uno lleva a lo otro (el libro a la guitarra) y a partir de varios poemas ajenos Carla Bruni ha destilado unas canciones luminosas e íntimas. Unas canciones que están vivas y van creciendo, revelando más y más pequeños detalles que las hacen cada vez más encantadoras, como los buenos clásicos… al menos, han aguantado estupendamente las primeras seis escuchas, y pocos discos me aguantan tanto. De hecho, cada vez me gusta más… como señala el Señor Love, tiene todo lo bueno de gente como Cat Power pero con un poso de optimismo, con una alegría insinuada que a mí me arrastra irremediablemente.
En el peor de los casos, es un álbum agradable y redondo. Para mí, sencillamente es hermoso. ★★★★½