¿Para qué sirve el diseño?

Para vivir mejor… todos en general, no sólo el diseñador. Que nos conocemos.

Javier Cañada ha escrito en Macadamia un par de notas sobre dos tipos de actitud ante el diseño como proyecto social. Una es la de gente como Ross Lovegrave, un diseñador con una trayectoria importante y muchas buenas palabras, pero que de repente suelta esto sobre internet:

En términos de transferencia intelectual de información, es una cosa maravillosa, vamos, esto es una revolución y me gustaría implicarme en ella. Y sí, lo intento, pero sucede que trabajas muchos años para desarrollar tus propios pensamientos “privados”, que de alguna forma van a parar a tu trabajo, como para de repente abrir tu chaqueta y decirle a todos “esto es”, puedes tenerlo gratis… ¡es ridículo!

Entrevista con Ross Lovegrove en designboom.com (en inglés)

¡Madre de dios! ¡Internet es un bicho que se te engancha al cerebro y te saca el alma! Qué hombre más rácano, por dios. No me extraña que la charla que cita Javier Cañada sea

“una presentación corporativa yomismista donde no para de decir frivolidades y enseñar las cosas que hace en su estudio: sillas, esencialmente. Dibujos y sillas. Eso sí, se rodea de esqueletos por todos lados, para inspirarse, dice. Pero luego diseña sillas. De polímeros, con formas orgánicas y con engranajes que parecen rótulas, pero sillas.”

Esto es lo que pasa cuando no quieres que te roben tus preciosas ideas, que sólo sueltas baratijas.

En fin, no vamos a tener la misma visión del mundo un macarrilla de barrio que un fino inglés que se lo pasa genial diseñando sillas, una habitación árabe-erótica en Qatar y peluquerías en Moscú y Milán. ¿Qué problemas sociales resuelven estos proyectos? (aparte de la necesidad de líquido en la cuenta corriente del diseñador, claro). Me entristece ver cómo tantos diseñadores demuestran con sus actos que entienden diseñar como decorar, como hacer cosas atractivas para que venga la gente de dinero y te suelten los billetes. ¿Qué problema hay con eso? Que la gente de dinero no suele tener muchos remilgos intelectuales. Vamos, que les da igual una cosa que otra. Por lo tanto, el mensaje del diseño da igual. Por lo tanto, deja de ser diseño y se convierte en una mera búsqueda de formas diferentes. No, el diseño es para la gente sencilla. Lo de los ricos es ostentación, y el diseño va de funcionalidad y necesidades básicas.

Como el proyecto liderado por Nicholas Negroponte, del que también habla Javier Cañada: el ordenador portátil de 100 $ para niños de países pobres. Eso sí que es ambición, y no sólo a nivel socioeconómico, sino también ideológico: estos cacharritos no surgen como respuesta a la necesidad de distinción de una marca, no requieren cumplir un plazo temporal (sí un nivel de calidad), no están limitados por la especulación ni la competencia. Estos ordenadores plantean un nuevo modelo de desarrollar tecnología, centrada más que nunca en el usuario y en su entorno. Y me hace gracia decir esto, porque ¿en qué se supone que se centraban hasta ahora los fabricantes de ordenadores?

Otro ejemplo: ahora que el mercado de zapatillas y ropa deportiva toca fondo, con diseños que son puro revival o directamente migas del pasado (por ejemplo, modelos de Jordan que son descartes de diseños antiguos), algunas marcas prueban nuevas vías. Promovida por el jugador de la NBA Stephon Marbury, Starbury vende ropa y calzado a un precio realmente asequible: 9.98$. Y no está nada mal. Vamos, por ese dinero voy al mercadillo de mi pueblo y me escupen en la cara :) En una época en la que es usual comprar zapatillas de baloncesto por 100$ o 200$, es un soplo de aire fresco que un deportista famoso no trate de sangrar a sus fans.

Al fin y al cabo, cuando estés postrado esperando a la muerte, ¿qué te hará sentir mejor? ¿tener mucho dinero en el banco o saber que le has facilitado la vida a otras personas? No te engañes pensando que eres un buen diseñador por salir en revistas y ganar dinero, porque esas son cosas fáciles si uno se pone. Lo difícil es hacer cosas que realmente les sirvan a los demás, y si lo consigues es hermoso: cualquiera que haya ayudado a otras personas, aunque sea en cosas pequeñas, lo sabe.


Nota 2007/11/11: This isn’t in the tagline, but Marbury might have created the first fully disposable basketball shoe. Vaya, las zapatillas de Marbury son malillas

Carlos, 17 de Agosto, 2006. Etiquetas: , ,