Piragüeando

Hace unos años soñé con el agua oscura del río. Ayer fuimos a hacer piragüismo y aquel sueño tomó forma… ¡es genial estar en el río en lugar de sólo mirarlo! Remamos cerca de los patos, saludamos a gente de la orilla, pisamos la Isla de los Faisanes y, cómo no, volcamos la piragua varias veces. ¡Fue muy divertido! (y eso que básicamente fue una hora remando). Hay tantas cosas que ver desde el río… y todo lo que estoy acostumbrado de ver de una forma toma otra vida. Como cuando veo un paisaje reflejado en un espejo: es lo mismo pero es muy diferente.

En fin, estaba hablando del río y como no tenga cuidado terminaré citando a Heráclito; ah, eso era lo bueno de los filósofos de la naturaleza, que estaban cerca de las cosas. Recuerdo lo de ayer como un sueño, pero para mí lo real es eso, sentir mis brazos, el río, a las personas alrededor… ¿para cuando un acceso cerebral e inalámbrico a internet que nos libere de estar frente a estas pantallas destrozaojos? ¿Telepatía? Mmm…