El sábado por la noche pasamos por Pizza Real, una pequeña y acogedora pizzería del barrio de Dumboa, llena de recuerdos de fútbol y regentada por una pareja muy agradable. Hay un sólo tamaño de pizza (suficiente para ceporros como yo) y casi todas cuestan lo mismo (8,5 €, algunas menos). Hay mucha variedad, desde las clásica margarita hasta otras con nombres de futbolistas (Panenka, Kaiser…); yo probé la Amaïa, que lleva tomate, mozarella, queso de cabra, miel, champiñones y alguna cosa más. ¡Buenísima! La base es fina y crujiente, dejando el protagonismo a esa mezcla extraña y deliciosa de dulce y salado. Ahora tengo ganas de probar esas pizzas con nombre de futbolista… otros detalles bonitos del lugar: hay unas sillas de asiento de paja para esperar fuera y charlar un rato con los amigos; las bolsas para llevar varias pizzas tienen agujeros, de forma que te llevas las cajas perfectamente horizontales; pero, sobre todo, ese sabor casero y esa personalidad que jamás podrán imitar las franquicias.
¡Ah! A la vuelta de la esquina, frente al canal, está el Döner Kebab Pak – Europa, que también está muy bien si te gusta comer esos bollos repletos de cosas sabrosas y chorreantes.