Rocky Balboa

Más de una vez me ha pasado que trato de explicar por qué me parece sublime algo y no importa cuánto lo intente: la otra persona no puede o no quiere comprenderme. Supongo que es un problema de amor. Después, con películas como ésta se me empiezan a amontonar cosas en ese espacio que hay entre los sentimientos y las palabras y me cuesta más decir algo coherente. Pero bueno, ya que estoy lo intento.

Cartel de Rocky Balboa en una parada de autobús

Rocky Balboa es la mejor película que puede ser: sencilla y hermosa. Echaba de menos ir a una sala de cine y sentir cosas: ilusión, angustia, esperanza, compasión, alegría, aceptación. Felicidad. El tema de Rocky nunca ha sido el boxeo sino una lucha mucho más grande: la vida que nos destroza y nos llena de cicatrices. Pero un buen boxeador quiere seguir de pie dentro del cuadrilátero, quiere aguantar, encajar los golpes lo mejor posible y seguir avanzando sin importar el dolor, porque la alternativa es la nada. Por eso Rocky es un icono para la gente trabajadora, para todos los que saben el precio de las cosas. Rocky es como nosotros, tiene dudas, sufre, aguanta humillaciones, pero no deja de querer ser mejor, de querer ser bueno.

En Rocky V, el Potro italiano terminaba como un macarra, cosa que no es, y por eso hacía falta este último capítulo, esta película intimista repleta de guiños a los aficionados, esta película otoñal y emocionante que destila amor por los cuatro costados, amor de ese contenido y difícil, del de las grandes ciudades que aplastan a los hombres. Rocky afirma la vida, Rocky no se rinde y deja que se consuma la llama de su espíritu. Rocky cambia los sueños rotos por esperanza y esfuerzo. Rocky no gana por sus músculos sino por su corazón. El triunfo de Rocky es el triunfo de las personas sencillas que sólo tienen su corazón.

Por eso me da pena que haya tantas personas que desprecien los esfuerzos de Sylvester Stallone, un cineasta estupendo, sencillo y diáfano, divertido y emocionante; con sus altibajos, por supuesto, pero ¿no es mejor equivocarse de vez en cuando? ¿No es mejor atreverse a dudar, a divertirse, a pifiarla y a ser hermoso? ¿No es mejor vivir y amar cosas reales?

Básicamente, por todo esto adoro la saga de Rocky y sentiré pena cuando Stallone desaparezca. ¡Muchas gracias! ★★★★★

Felicidad post-Rocky Balboa

Documento gráfico: Así de a gusto me quedé al terminar la peli (¡gracias por la camiseta del Italian Stallion, Alberto y Luis!).

4 comentarios

  1. el de la camiseta 2007-01-16

    Que crack el Stallone! esta peli es más parecida a la I que a las demás. hay que ver más alla de los ostiones que se dan y ver lo que quiere transmitir. Creo que el 100% de los valores que transmite Rocky son aplicables a todos y cada uno de nosotros. Es eso precisamente lo que hace tan grande a la saga

  2. Carlos 2007-01-18

    Realmente Rocky es una saga muy completa: hay drama, hay comedia, hay acción, hay romance… incluso, esta última entrega tiene mucho de contemplativa e incluso “artística”, como lo pueden ser El ocaso del samurai o cualquiera de Víctor Erice. Stallone es más suburbano y está más cerca de la calle que de las nubes, pero percibo una sintonía en su forma de ver la realidad, una búsqueda de la magia de las cosas cotidianas, como cuando Rocky rescata a Punchie de la perrera. Si damos oportunidades puede que nos sorprendamos, como cuando Apollo escogió a un don nadie llamado Rocky Balboa (¿Valbuena?) para que le disputara el título…

  3. el de la camiseta 2007-01-20

    en 3!! en 3!!

  4. Carlos 2007-01-20

    Paulie: ¡Rocky! ¡El último asalto de tu vida! ¡El último!