Tengo la mala costumbre de escuchar la música que me dejan otras personas como pronto a los seis meses. Sí, lo hago todo tarde. Marta Twee hizo una recopilación navideña y la estoy escuchando ahora. He descubierto a Sally Shapiro cuando los árboles ya han echado las flores, cuando la Sally es más para esconderse de los árboles desnudos. Bueno, la tímida es ella; dice Johan Agebjörn, el sueco que básicamente hace toda la música, que para grabar su voz tuvo que dejarla sola en la habitación. Sally no ha dado ni un sólo concierto… el propio Johan es un apasionado del subgénero disco-electrónico italo-dance, y cuenta que todo este proyecto es un homenaje a aquel sonido. Que, por cierto, despierta recuerdos casi subliminales en mí, así que algo de aquello tuve que escuchar entre tanto Bioman y Barrio Sésamo.

La cuestión es que bajo el nombre Sally Shapiro hay un par de EPs y un disco, Disco Romance, deliciosos: las maravillosamente cutres portadas a lo clip-art ochentero; la tímidamente cálida voz de Sally, casi siempre a punto de romperse; la música de ciudades del Norte llenas de luces, luces, luces (I know), de la pista de baile y de las calles infinitas de esa noche (Hold me so tight), la música de esa navidad ideal que, aunque sólo sea por esta canción, existe (Anorak christmas), música de una chica en su nave espacial donde come cereales mientras flota con su pijama de ositos (Find my soul), la música de la fascinación, de la desnudez, de las estrellas y de la lluvia (Sleep in my arms), música de esa tristeza infinita de la que envuelve todo y lo limpia (I’ll be by your side)… música como de cuando eres un crío y todo te afecta demasiado, para bien y para mal. ★★★★
Extra: el vídeo de un remix de I’ll be by your side. ¡Curiosa mezcla!