Santa María de Eunate

El domingo estuve con Alain en la iglesia de Santa María de Eunate, a unos veinte minutos de Pamplona. Me ha gustado porque, más que un templo, es un santuario, un lugar íntimo y tranquilo en el que, personalmente, yo podría estar horas y horas.

Santa María de Eunate

La iglesia parece surgir de la tierra, por sus colores y sus muy redondeadas formas (ocho siglos no pasan en vano), y en medio del campo llano muestra su humildad y su orgullo. Supongo que en cuestiones espirituales es inútil esconderse, y hasta la oscuridad del interior es luminosa, gracias al tamizado de los vanos cubiertos con piedra blanca translúcida. También me gusta mucho cómo la luz se derrama por los recovecos de las columnas, los arcos… ése carácter orgánico y sutil que, tristemente, se ha perdido en parte de la arquitectura moderna.

Me parecen muy interesantes también todos esos detalles narrativos: las gárgolas, las esfinges, las figuras en los tímpanos, las marcas de cantero… historias incompletas. ¡Me gusta ese afán didáctico-sugerente de los antiguos!

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